Venía
caminado por la trasversal pasadas las siete de la noche y vi a una señora acompañada
de una muchacha su hija supongo, no sé no le pregunté, estaban escondiéndose tras
un arbusto más bien pobre de follaje aprovechando la escasez de alumbrado
público en el sector. Hablaban bajo y miraban detenidamente a una cantina que
estaba como a cuadra y media en diagonal. Iba seguir pero me gustó como se
veían, algo en ellas me hizo pensar en detectives. Me acordé de una tía de mi
papá que se disfrazaba de hombre y se metía al putiadero del pueblo a pelar con
las muchachas y a sacar a su marido a botellazos. Me quedé con las esperanza de
ver pelea, ellas miraban a la cantina y yo las miraba a ellas sentado en una banca
fingiendo usar el celular. Pasados varios minutos, de la cantina salió un
tipo grande que caminaba muy tieso y les entregó un paquete pequeño que una de
ellas guardó en el bolsillo del pantalón, luego se fueron ellas y se fue el
tipo y yo me quede otro rato ahí.
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Fragmentos 2
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