jueves, 16 de marzo de 2017

De cómo elegir donde perder el tiempo

Venía caminado por la trasversal pasadas las siete de la noche y vi a una señora acompañada de una muchacha su hija supongo, no sé no le pregunté, estaban escondiéndose tras un arbusto más bien pobre de follaje aprovechando la escasez de alumbrado público en el sector. Hablaban bajo y miraban detenidamente a una cantina que estaba como a cuadra y media en diagonal. Iba seguir pero me gustó como se veían, algo en ellas me hizo pensar en detectives. Me acordé de una tía de mi papá que se disfrazaba de hombre y se metía al putiadero del pueblo a pelar con las muchachas y a sacar a su marido a botellazos. Me quedé con las esperanza de ver pelea, ellas miraban a la cantina y yo las miraba a ellas sentado en una banca fingiendo usar el celular. Pasados varios minutos, de la cantina salió un tipo grande que caminaba muy tieso y les entregó un paquete pequeño que una de ellas guardó en el bolsillo del pantalón, luego se fueron ellas y se fue el tipo y yo me quede otro rato ahí. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...