jueves, 9 de marzo de 2017

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El administrador de Vivir Así le dijo al alcalde cuando le otorgó el permiso para construir los bloques de edificios y los conjuntos cerrados que el proyecto de vivienda era tan bueno que un día todo Tulueño sin casa propia sería inquilino suyo. El alcalde se rió porque creyó que era un chiste pero además porque era un idiota de esos que se ríe de todo, pero el administrador hablaba enserio, él a diferencia del alcalde sí tenía claro cuál era su trabajo. El rito de las sillas había sido pensando antes de construir pero de eso no se habló con las autoridades municipales. Cuando empezaron a ocupar los apartamentos y los inquilinos acomodaban las sillas en la habitación en forma de circulo la administración municipal tampoco vio ningún problema porque sectas nuevas había cada día. Néstor hubiera preguntado por las sillas, por el grupo empresarial al que pertenecía el proyecto Vivir así, hubiera querido saber por qué era requisito para vivir ahí practicar el ritual, pero no lo hizo, no se interesó por nada porque ya no tenía trabajo ya no era periodista del tabloide Semanal. 

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