Es día del profesor y antes de estar metido en esto de trabajar de profesor me parecía que no existe gremio más sobreactuado y tremendista y autocomplaciente que el de los profesores. Celebran su día compartiendo en redes sociales imágenes con textos melosos de mierda en los que se coronan de héroes imprescindibles de la sociedad y salvadores del futuro y constructores de la transformación de la sociedad, todo eso una pura exageración, una mentira, un moco mal limpiado. Ahora que ya estoy metido en esto, sigo creyendo lo mismo. Mi idea de lo que es ético me obliga a ejercer cualquier labor o actividad con honestidad y dentro de lo que el protocolo o la norma indica, tanto si me dedico a lavar cocheras como si lo que hago es hablarle de Simón Bolívar y de Santander a unos estudiantes que lo único que quieren es estar detrás de un árbol metiéndose mano. Yo no soy ningún héroe, no quiero transformar el mundo ni mejorar el futuro, quiero hacer mi trabajo como se debe, sin robarle un peso a nadie y sin fallarme a mí. Tampoco se trata de pasión, porque lo que menos me genera pasión es el trabajo, con pasión, escribo y leo, pero por eso no me celebran un día, por eso no me dan dos días libres, porque además de andar alardeando patrañas hay dos días libres, no uno, dos, a qué otro profesional del país le regalan dos días por hacer lo que le corresponde hacer, no sé. Tampoco es que esté diciendo que quiero trabajar, ya dije que no me apasiona eso, cualquier día libre es bien recibido, solo digo que hace falta mermarle al relato de mártires, de mal pagos, de víctimas del gobierno.
Como adenda destaco la actitud de los estudiantes que muy consecuentes, con su único propósito de estar en el colegio, por la comida y el descanso, se negaron a estar deseándoles feliz día a los profesores, aunque acá debo ser más puntual, se negaron a decirme a mí, feliz día del profesor, aparte de un par de niñas el resto de los estudiantes omitió ese detalle y yo los respeto por eso. No me gusta el día del profesor, así como no me gusta cumplir años, ni me gusta el Día de la Madre, en este caso que ese desinterés por todo lo que tenga que ver con el colegio les impidiera desearme un feliz día me hizo Feliz y ellos y yo podemos celebrar esa felicidad con un jueves y un viernes en el que no nos veremos las caras ni nos oiremos las voces ni perderemos el tiempo los unos con los otros.
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