viernes, 3 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -03 mayo del 2024

Es viernes tres de mayo, día de la santa cruz, en el colegio nadie va a cortar madera para hacer una cruz y nadie va a invocar el nombre de jesús mil veces. 

Lo más parecido a la tortura que esa cruz representan es que también hoy hay un convite en la vereda y las personas de la comunidad se amontonan en la caceta comunal con picas, palas, machetes y azadones, todos listos para regalar el jornal y doblar la espalda el día completo en la trocha que tienen por carretera. 

Cuando iba entrando uno de los señores me dijo que si iba a trabajar con ellos, esa parte siempre me resulta incómoda, esa diferencia entre la actividad ruda que realizan ellos y la que mía, que a ojos de ellos es simple, qué bueno, tampoco es que yo les vaya a llevar la contraria. 

Para complementar la jornada en la que ya llevamos día de la cruz y convite, sumamos un Jeanday planeado por el grado Once que anda recolectando fondos para irse de paseo a fin de año. 

El asunto es muy simple, los estudiantes pagan por el derecho de venir al colegio en jean, como si no vinieran a estudiar en jean en otros días. 

Supongo que también pagan por no ver tres horas de clase, es decir, pelean por la educación gratuita y luego pagan para no estudiar. 

En otro campo de la información, también relacionado con el jeanday, los estudiantes pueden poner la música que quieran, pero como requisito de rectoría la música no puede ser vulgar. Porque aunque la gente tenga que salir a trabajar presionada por grupos armados ilegales en la vereda, el verdadero problema es que los estudiantes escuchen una canción en la que hablan de sexo sin misterios, en fin, que no voy a decir más al respecto, por lo menos no por ahora. 

También nos dimos cuenta de que es muy fácil parecer un leñador, basta llevar una camisa a cuadros roja, lo digo porque hoy un compañero decidió usar una y no sé por qué terminamos riéndonos de eso, supongo que porque en medio del entorno agreste en el que trabajamos lo único de lo que podemos echar mano para hacernos más fácil la vida es del humor, de la posibilidad de reírnos de nosotros. 

Después de esto vamos entonces a decir mil veces Jesús. 

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