miércoles, 22 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -22 mayo del 2024

Me parece que hay una gran diferencia entre el anónimo y el seudónimo. El que escribe bajo seudónimo no quiere dar a conocer su nombre real, pero quiere que sepan que fue él quien escribió. Cuida su identidad asumiendo un nuevo nombre.


En el caso del que escribe bajo anónimo, ese sujeto o persona busca que no sepan que fue él, escribe pero no responder por lo que escribió, no quieren que sepan que fue él, tal vez algo de cobardía hay en el anónimo, cierta falta de agallas, aunque en este país que es violento desde siempre, terminan diciendo que el anonimato como la capucha está justificado porque lo que peligra es la vida. 


En mi caso con este diario, no he dicho mi nombre, pero está claro que lo escribe un señor que trabaja de profesor, he hablado del área a mi cargo, pero sobre todo he mencionado el nombre y la ubicación del dichoso colegio, más que un anónimo lo que vengo a ser es un señor con un diario que todavía no se ha identificado, pero como este diario está escrito por un pretensioso que asegura que cualquier cosa puede ser publicada, la usencia de mi nombre tiene más que ver con mi propuesta de lo que considero a veces literatura. 


Dicho lo anterior paso a lo que importa y es que una persona actuando de forma anónima escribió una queja que dirigió a secretaría de educación y en la que acusó a un par de profesoras.


No soy muy avezado en esto del tejemaneje administrativo porque supongo que ya lo dije antes, y si no lo dije pues lo digo ahora, yo estoy recién metido en esto de trabajar de profesor y soy nuevo en esto de pasar horas en un colegio como una autoridad ignorada que más o menos es lo que viene a ser un profesor; un pobre tipo que desea que unos pelaos que no quieren aprender aprendan y que a su disposición tiene la ridícula herramienta de la calificación para ejercer presión en unos pelaos a los que tampoco les importan las calificaciones. 


Me desvió un poco de lo que intento decir, ofrezco disculpas, aunque desprovistas de toda sinceridad porque eso es justo lo que estoy buscando con la entrada de hoy, darle largas, ensayar la digresión. 


Retomo, aunque me falta aprender mucho puedo entender sin ser experto que la persona anónima que se quejó de las profesoras se saltó todo el procedimiento al que en esto de la burocracia le llaman conducto regular, la inconformidad de la persona anónima debió ser expresada primero en el colegio y conversada con las profesoras implicadas y la rectora, pero supongo que el problema ahí radicaba en que la persona anónima al llegar al colegio a quejarse se hubiera puesto en evidencia, uno no puede ser anónimo en persona, podría cubrirse el rostro, pero luego queda la voz que se puede reconocer con facilidad en una comunidad tan pequeña como esta. 


El problema de la persona anónima es que según lo escrito en su queja las profesoras faltan mucho y enseñan poco y son muy regañonas y también cuidan perros que no tendría por qué cuidar, porque tampoco sé si ya lo dije, pero si no lo hice entonces lo digo de una vez, esta vereda está podrida en perros sin dueño que por puro instinto de perros saben que tal vez en el colegio alguien les pueda dar comida. 


Y si, ahí entre todos, unos más que otros, algo de comer le damos a los perros, lo otro sería que hagamos una vaca entre todos los que habitamos la vereda para matarlos a todo, pero ese sería un entretenido dilema ético para la educación pública: inspiramos experiencias de aprendizaje que valoren y cuiden la vida de todos los seres sintientes o por el contrario dirigimos esas experiencias de aprendizaje hacía la eliminación de todo lo que nos resulte molesto, diferente o pequeño, en últimas enseñamos a matar.  No sé, supongo que no vamos a llegar a eso.


Sucedió eso y todo maluco porque el clima laboral se va al caño y la tensión a la que yo llamo calma chicha queda ahí haciendo su mella silenciosa. Y listo eso fue lo que hubo para hoy, vamos a ver que puedo traer para mañana. 


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