miércoles, 1 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -01 mayo del 2024

No debería escribir nada hoy porque es miércoles festivo y no hubo clase y los estudiantes se quedaron en sus casas metiendo el culo hasta tarde en los cafetales y plataneras y cocinas y yo me quedé en el cuarto todo el día leyendo y viendo putaspelículasmalas de tiburones. 

Apegándome además a la dinámica del buen servidor público que trabaja de docente, no debería escribir esto porque esto nadie me lo paga y en el gremio no hacemos nada si no es por plata, pero de todas formas lo escribo porque hoy se murió Paul Auster y no es cualquier cosa saber que ese señor no va a seguir escribiendo, por eso como muestra de respeto escribo aunque escriba mal, porque digamos que estoy siendo fiel al zumbido en mi cabeza, cosa que Auster entendería muy bien, ya que fue él quien lo dijo en una entrevista con el "The Paris Review" en 2003: "Cada libro que he escrito ha empezado con lo que yo llamo un zumbido en la cabeza. Una especie de música o ritmo, un tono. La mayor parte del esfuerzo que implica escribir una novela para mí está en ser fiel a ese zumbido, ese ritmo. Es un asunto muy intuitivo. No puedes justificarlo o defenderlo racionalmente, pero sabes cuándo has tocado una nota falsa y normalmente estás bastante seguro de cuándo has acertado."

Y ahí está, como con todo lo que escribo en este blog, ya estoy dando por hecho que estoy va a terminar en libro, que va a dar el salto a otro formato y no que ya se agotó acá en internet apenas comenzando.

Creo que será un libro y creo que será una novela y creo que muy pronto no podrá ser más algo parecido a un diario porque me pone muy incómodo saber que estoy diciendo algo que quiere ser la verdad o el retrato de la realidad y también me pone incómodo esa cavilación sobre mi trabajo que ni tengo derecho a hacer porque apenas estoy empezando en esto.

Por eso creo que esto puede mutar y convertirse en otra cosa o por lo menos quedar con el insumo para algo distinto. Al fin y al cabo esto es real solo para los dos o tres lectores que me conocen y saben que no estoy en Tuluá, sino en la montaña trabajando en un colegio como profesor, para el resto, para los que no saben quién soy, esto puede ser una ficción, un mero ejercicio de la imaginación, una voz sin nombre, porque en ninguna parte hasta ahora he dado mi nombre. Detalle nada despreciable.

Me gustaba Auster, su Trilogía en Nueva York al parecer nos hizo felices a todos sus lectores y ahí tengo la supergorda 4321 que compré hace como siete años y que sigo sin leer. Tal vez aguante hacerlo ahora.

 

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