Cortico hoy porque la congoja me gana y porque a veces me parece que este proyecto es un desperdicio de energía el hijueputa. A eso de las once de la mañana entré a grado octavo a seguir hablando de Antonio Nariño y de la declaración de los derechos del hombre cuando una estudiante me dice que no va a estar en mi clase porque tienen mucha rabia. Inmediatamente después, en efecto, se fue. Pude haberle dicho que fue justo la rabia lo que movió la revolución francesa que terminó entre otras cosas regalándonos el documento ese de la declaración de los derechos del hombre, pero no, no siempre y no todo se puede usar a favor del tema de la clase o de la posibilidad del aprendizaje, a veces, así como ella, uno está puto y lo único que quiere es transitar esa ira en paz, bacano por ella que lo hizo, que lo puede hacer, no sé si yo tal vez pueda en algún momento escribirle a la rectora que no voy a trabajar un lunes porque ando muy puto.
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