miércoles, 29 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -29 mayo del 2024

Empezó a llover después del medio día y eso no les impidió a los estudiantes pedir prestada la pelota para jugar. 

Los vi mojándose felices desde la caseta en la que me escampé, casi realizados. 

Un momento para quedarse a vivir. 

La pura acción de contemplarlos me llenó. 

Está claro para mí que el colegio más que generar experiencias de aprendizaje o escenificar métodos de control y alienación está hecho para construir recuerdos. 

Desde ese supuesto entiendo mi rol en el colegio. No buscó interferir en la construcción de esos recuerdos. 


martes, 28 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -28 mayo del 2024

Cortico hoy porque la congoja me gana y porque a veces me parece que este proyecto es un desperdicio de energía el hijueputa. A eso de las once de la mañana entré a grado octavo a seguir hablando de Antonio Nariño y de la declaración de los derechos del hombre cuando una estudiante me dice que no va a estar en mi clase porque tienen mucha rabia. Inmediatamente después, en efecto, se fue. Pude haberle dicho que fue justo la rabia lo que movió la revolución francesa que terminó entre otras cosas regalándonos el documento ese de la declaración de los derechos del hombre, pero no, no siempre y no todo se puede usar a favor del tema de la clase o de la posibilidad del aprendizaje, a veces, así como ella, uno está puto y lo único que quiere es transitar esa ira en paz, bacano por ella que lo hizo, que lo puede hacer, no sé si yo tal vez pueda en algún momento escribirle a la rectora que no voy a trabajar un lunes porque ando muy puto. 

Diario de campo para un segundo periodo -27 mayo del 2024

En lugar de subir a la vereda y comenzar la semana laboral en la institución educativa como con normalidad se suele hacer, el día de ayer lo que hicimos fue quedarnos en Tuluá y asistir a una capacitación en la que una gente muy amable y querida nos habló de la educación emocional y de la resiliencia y de las aulas compasivas, todas palabras hermosas que con tristeza no soportan un enfrentamiento con el cruel contexto de los estudiantes de zona rural. 

Resulta muy curioso que todas esas charlas sobre las emociones y la salud mental le terminen haciendo el quite a cualquier posibilidad de reflexión política, no se mencionan los estratos ni la conciencia social ni la solidaridad de género. Se habla de resiliencia, pero cuál resistir en una zona donde el punto de partida es la derrota. Pienso en las redes de contacto que los estudiantes tejen desde los colegios privados, los hijos de las elites que cierran el mundo para ellos y en esos otros colegios públicos o privados en los que a falta de una elite los que cierran el mundo para ellos son los más acomodados y luego quedan esas redes de contactos a la que tienen alcance en los colegios públicos de la zona urbana que deben ser frágiles y luego los de la zona rural, donde entre jornaleros se entienden. 

No hablamos de esos asuntos en las charlas de educación emocional ni hablamos del poder y de quienes lo ejercen en la zona rural y no hablamos de la enorme fuerza de atracción que tienen los adolescentes por el poder, resiliencia, educación emocional para formar guerrilleros más sensibles quién sabe. 

Tampoco se habla de la lucha armada y de su casi tradición en algunos sectores, de la forma en que está arraigada en las personas esa manera de entender al mundo y reconocer la autoridad, no hablamos de la equivalencias en las zonas afectadas por la guerra en las que un grupo armado estatal genera más miedo que uno ilegal. 

Luego viene el rol del docente en la institución que no se cuál pueda ser si cuando llega a laborar parte del miedo y la angustia que le pueda generar dicho contexto. Se supone que yo no debería escribir esto porque me estoy arriesgando, porque no estoy siendo lo suficientemente discreto, aunque también dijeron en la charla de las emociones que escribir sirve, entonces ya puedo decir que el diario no tiene que ver con el deseo de publicar y con la ilusión boba de ser escritor sino solo con el autocuidado y la salud. 

A partir de sus capacidades los jóvenes de la zona rural pueden conseguir mucho más de lo que creen, de lo que su contexto les ofrece, eso es evidente, que el apoyo emocional es importante y que volver a la sensibilidad después de normalizar la crueldad es también fundamental y que todo esto se puede hacer sin negar o ignorar que se tendrán que esforzar más que el resto, que la tendrán más difícil y que en la competencia natural de un mundo capitalista (profesor pendejo de ciencias sociales echándole la culpa de todo al capitalismo, presente) parte con una gran desventaja. 

Diario de campo para un segundo periodo -24 mayo del 2024

Escribo esto con algo de distancia, corresponde al pasado viernes 24 de mayo y lo estoy poniendo en palabras el martes 27, no es que ese día hubiera sucedió algo impactante como para necesitar el paso de las horas, el tiempo que me ayude a asimilar, nada eso, es mucho más simple, como tantas de las cosas que me pasan y que le pasan a otros, no tuve acceso al computador desde el viernes y hasta hoy. 

Ese viernes se celebró en el colegio el día de la familia y también el día del árbol y también el día del idioma y también se entregaron boletines y también hubo una reunión entre la rectora y los padres de familia en la que se hablaron algunas cosas que cualquier incauto podría decir que sonaron a regaño, porque o era ahí en ese momento en el que se aprovechaba la asistencia de los padres para discutir esos temas o no se discutían.

Lo otro hubiera sido dejar pasar la oportunidad y planear una reunión para luego, pero ya sabemos que no vienen, así que era ahí o nunca. así la celebración tuvo el ingrediente incomodo, como si nuestra realidad fuera una película danesa del dogma 95. Profesores defendieron sus puntos, padres de familia defendieron los suyos, la rectora se tambaleo en la cuerda floja sin tener muy claro de parte de quién debía estar y al final quedaron plasmados unos compromisos que desde ya me aventuro a creer, se perderán en el olvido. 

Hubo torta y gaseosa y hubo helado y la rectora cantó y los niños bailaron y cantaron y presentaron dramatizados, sonó una de esas mediocres piezas de audio a la que yo le llamó podcast y agotada la programación del día también hubo micrófono abierto y a una mamá le dio por cantar una alabanza a jesuscristo y claro, yo pensé, pero por qué eso y no un vallenato, por qué siempre la propaganda que llaman evangelización, debí haberme aventurado a sostener el micrófono y cantarme una canción satanista de esas de Hello Kitty o Pokémon o Peppa Pig, como para hacerle el contrapeso, pero bueno, lo deje pasar. 

El que no dejó pasar ni media fue un perro loco que bajó desde la puta mierda detrás de una madre de familia y les pegó su zarandeada a todos los perros que se amontonan en el colegio y al resto de perros vecinos. La rectora intentaba hablar y los perros la interrumpía con la gazapera y como era de esperarse en algún momento se terminó tocando ese tema de que los perros son un problema en la institución. 

Tal vez el lector crea o se imagine que asistió mucha gente, y no, no fue así, la situación sigue siendo preocupante, a los estudiantes parece importarles poco estudiar y a los padres de familia o asistentes un poco menos. Eso sí, ese día me sirvió para darme cuenta que hay estudiantes con mamás bonitas, hecho que de poco me sirve, pero que desde la frivolidad que no me puedo negar, es un punto que debo destacar. 


jueves, 23 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -23 mayo del 2024

Me niego a buscar estudiantes. Creo que, aunque sea un baboso que están apenas comenzando en esto de dar clases y pasarse el día completo en un colegio acompañado de estudiantes adolescentes que se comportan de la misma manera que me comporté yo a sus edades, no me corresponder buscar a nadie. 

Claro que es bien sabido por los bien pensantes de este gremio que la experiencia de aprendizaje enseñanza es bidireccional, no tengo nada en contra de eso, sin embargo sigo creyendo que si preparo la clase, soy puntual, integro diferentes recursos o insumos para el aprendizaje y voy del video al audio y a la lectura y a la redacción y el ejercicio y además le sumo la explicación paciente, el problema o la interrupción en esa relación bidireccional ya no depende de mí. 

Yo entro al salón de clases con el computador y unas cuantas copias de material para la clase y la novela que esté leyendo durante esta semana, busco el escritorio y dejó mis cosas y me siento.

Doy la clase a quienes estén ahí, si en ese salón no hay nadie no me voy a andar el colegio buscándolos, nada de eso, el que no entra no se obliga, si no tiene ganas no las tiene y ganas no se le dan a nadie. 

Si la teoría dice que los estudiantes pueden construir su propio conocimiento entonces también pueden saber a que horas y con quien tiene clase. Eso creo yo, supongo que deben funcionar de otro modo. No sé, igual no voy a buscar a nadie.

Lo comento porque hoy entre al salón de grado Once y estaba vació. Los estudiantes andaban en otro lado y como ya dije que no busco a nadie.  Lo que hice fue sentarme a leer y a escribir este diario y a cumplir el tiempo hasta que terminara la hora.

Una compañera habla de la desmotivación de los muchachos y me gusta como ella usa la palabra, lo hace en serio, cree en eso, en que a los chicos le falta motivación. A mí me gustaría creerlo, pero no puedo, yo creo que los muchachos son perezosos, que son insensibles y que perdieron la curiosidad, luego creo también que mi generación le hizo un daño enorme al mundo trayendo niños al mundo, estos tipos y tipas que nacimos después de los ochenta no debimos tener hijos.

Hablo en plural porque me refiero a la generación, pero no niego que si pasados los veinte años me hubiera dado por tener un hijo, ese muchacho sería igual a estos estudiantes con los que comparto a diario, no ganaron las redes sociales, nos ganó la velocidad del internet, nos ganó la ansiedad y la culpa, gente vencida criando muchachos que van al colegio dizque  los inspire un docente que siente la misma derrota que no asumen sus padres.

Si los muchachos hubieran entrado a clase hubiera escrito algo muy distinto, o eso creo, aunque lo importante es que aproveche el tiempo para escribir y ellos seguro aprovecharon la hora para perderla y para eso es también el tiempo, para dejarlo ir, ya vendrá luego el arrepentimiento, pero como digo, vendrá, para eso hace falta un poco más.

miércoles, 22 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -22 mayo del 2024

Me parece que hay una gran diferencia entre el anónimo y el seudónimo. El que escribe bajo seudónimo no quiere dar a conocer su nombre real, pero quiere que sepan que fue él quien escribió. Cuida su identidad asumiendo un nuevo nombre.


En el caso del que escribe bajo anónimo, ese sujeto o persona busca que no sepan que fue él, escribe pero no responder por lo que escribió, no quieren que sepan que fue él, tal vez algo de cobardía hay en el anónimo, cierta falta de agallas, aunque en este país que es violento desde siempre, terminan diciendo que el anonimato como la capucha está justificado porque lo que peligra es la vida. 


En mi caso con este diario, no he dicho mi nombre, pero está claro que lo escribe un señor que trabaja de profesor, he hablado del área a mi cargo, pero sobre todo he mencionado el nombre y la ubicación del dichoso colegio, más que un anónimo lo que vengo a ser es un señor con un diario que todavía no se ha identificado, pero como este diario está escrito por un pretensioso que asegura que cualquier cosa puede ser publicada, la usencia de mi nombre tiene más que ver con mi propuesta de lo que considero a veces literatura. 


Dicho lo anterior paso a lo que importa y es que una persona actuando de forma anónima escribió una queja que dirigió a secretaría de educación y en la que acusó a un par de profesoras.


No soy muy avezado en esto del tejemaneje administrativo porque supongo que ya lo dije antes, y si no lo dije pues lo digo ahora, yo estoy recién metido en esto de trabajar de profesor y soy nuevo en esto de pasar horas en un colegio como una autoridad ignorada que más o menos es lo que viene a ser un profesor; un pobre tipo que desea que unos pelaos que no quieren aprender aprendan y que a su disposición tiene la ridícula herramienta de la calificación para ejercer presión en unos pelaos a los que tampoco les importan las calificaciones. 


Me desvió un poco de lo que intento decir, ofrezco disculpas, aunque desprovistas de toda sinceridad porque eso es justo lo que estoy buscando con la entrada de hoy, darle largas, ensayar la digresión. 


Retomo, aunque me falta aprender mucho puedo entender sin ser experto que la persona anónima que se quejó de las profesoras se saltó todo el procedimiento al que en esto de la burocracia le llaman conducto regular, la inconformidad de la persona anónima debió ser expresada primero en el colegio y conversada con las profesoras implicadas y la rectora, pero supongo que el problema ahí radicaba en que la persona anónima al llegar al colegio a quejarse se hubiera puesto en evidencia, uno no puede ser anónimo en persona, podría cubrirse el rostro, pero luego queda la voz que se puede reconocer con facilidad en una comunidad tan pequeña como esta. 


El problema de la persona anónima es que según lo escrito en su queja las profesoras faltan mucho y enseñan poco y son muy regañonas y también cuidan perros que no tendría por qué cuidar, porque tampoco sé si ya lo dije, pero si no lo hice entonces lo digo de una vez, esta vereda está podrida en perros sin dueño que por puro instinto de perros saben que tal vez en el colegio alguien les pueda dar comida. 


Y si, ahí entre todos, unos más que otros, algo de comer le damos a los perros, lo otro sería que hagamos una vaca entre todos los que habitamos la vereda para matarlos a todo, pero ese sería un entretenido dilema ético para la educación pública: inspiramos experiencias de aprendizaje que valoren y cuiden la vida de todos los seres sintientes o por el contrario dirigimos esas experiencias de aprendizaje hacía la eliminación de todo lo que nos resulte molesto, diferente o pequeño, en últimas enseñamos a matar.  No sé, supongo que no vamos a llegar a eso.


Sucedió eso y todo maluco porque el clima laboral se va al caño y la tensión a la que yo llamo calma chicha queda ahí haciendo su mella silenciosa. Y listo eso fue lo que hubo para hoy, vamos a ver que puedo traer para mañana. 


martes, 21 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -21 mayo del 2024

Varios estudiantes comenzaron hoy con un curso sobre cría de pollos de engorde. Una instructora del Sena vino desde Tuluá para darles la inducción. Se reunieron en la biblioteca del colegio que es al mismo tiempo, biblioteca, sala de profesores, aula máxima y bodega. Me gustaría decir que los estudiantes se mostraron animados y receptivos, que participaron y compartieron sus impresiones sobre el mercado avícola, pero no, no puedo decir algo así sin estar por completo incurriendo en la ficción y en la novela. 

Me impresionó saber que los pollos se deshidratan con facilidad, eso lo oí justo en la biblioteca cuando entré a sacar un libro que me hacía falta para mi clase con grado sexto. Según la instructora, un pollo después de 15 minutos de deshidratación empieza a perder peso y en dos horas sin tomar agua puede perder el peso ganado en dos días, luego, dijo lapidaría, es mejor que pongan a sus pollos a aguantar hambre, pero que nunca les falte el agua. Me impresionó saber que nunca en todos mis años de vida se me ocurrió pensar en la hidratación de un pollo. 

No sé si los estudiantes se habrán impresionado, seguro no, cuando uno es adolescente los datos que le pueden resultar estimulantes suele ser muy diferentes. El sueldo de un futbolista o la letra de una canción de reguetón, cosas así, por ejemplo una estudiante me dijo que me aprendiera el siguiente trozo de una canción que a ella le gusta: 

"Ella es mi prepago
Y a punta de chimbo yo le pago
En la cara mi leche le derramo (Prrrrr)
Ese culo se lo mamo
Creo que siento que la amo"

Y pues que puedo decir, no hizo falta que me repitiera la parte dos veces, las bobadas así se aprenden rápido, la pelada cree que una letra así debe ser disruptiva o escandalosa y que devoción tiene uno por el escandalo y la irreverencia en la adolescencia, en este caso si a algún adulto le da por decir que esa canción es denigrante y vulgar oír la canción tiene todavía más sentido; le conté a la estudiante que dentro del metal, la música que yo oigo, hay un subgénero que se llama grindcore y que a su vez ese tiene una variante o subcategoría que se conoce como pornogrind y que al lado de las letras del pornogrind la letra de esa canción que le gustaba no llegaba ni a canción de cuna. 

Sí, a veces me las doy de lamparoso con esos muchachos, porque la chimba, pues, tampoco me voy a quedar atrás, que me haga falta cocimiento duro, pero calle y datos idiotas nunca. 


lunes, 20 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -20 mayo del 2024

Bien, a esta altura del mes hagamos un pequeño resumen para que sintamos que todos estamos en sintonía. Esto es un diario, lo escribe un señor que trabaja de profesor en la zona rural, en una vereda de la alta montaña de Tuluá a la que se llega después de andar más de dos horas atravesando trochas. 

La última vez que escribí en el tal diario fuel el 15 de mayo, el día que celebraban el día del maestro, un miércoles y luego nos fuimos de días libres el jueves y el viernes y el sábado y el domingo y hoy es lunes otra vez, un 20 de mayo que es el día mundial de las abejas, día que dejamos pasar sin celebrar, no sé por qué razón. 

Lo cierto es que todos sabemos que las abejas son fundamentales para garantizar la vida en la tierra, polinizan y hacen posible la reproducción de las plantas, además, según un dato que oí en la radio, sin las abejas cerca del 33% de los alimentos del mundo desaparecerían, ahora que eso sea cierto o no, yo no lo sé, el tal diario no está pensando para hacerse responsable de lo que es cierto, solo sirve para comunicar que eso oí yo. 

A mí me gusta la miel y me gusta saber que aunque viejo todavía no me he encontrado con ninguna persona que se atreva a decirme que la miel le parece fea o no le gusta. Hoy por ejemplo me dijeron que estudiar es un fastidio, que aprender es una mierda, que la constitución es mera mierda, pero ninguno de esos estudiantes me dijo que la miel le desagrade. 

miércoles, 15 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -15 mayo del 2024

Es día del profesor y antes de estar metido en esto de trabajar de profesor me parecía que no existe gremio más sobreactuado y tremendista y autocomplaciente que el de los profesores. Celebran su día compartiendo en redes sociales imágenes con textos melosos de mierda en los que se coronan de héroes imprescindibles de la sociedad y salvadores del futuro y constructores de la transformación de la sociedad, todo eso una pura exageración, una mentira, un moco mal limpiado. Ahora que ya estoy metido en esto, sigo creyendo lo mismo. Mi idea de lo que es ético me obliga a ejercer cualquier labor o actividad con honestidad y dentro de lo que el protocolo o la norma indica, tanto si me dedico a lavar cocheras como si lo que hago es hablarle de Simón Bolívar y de Santander a unos estudiantes que lo único que quieren es estar detrás de un árbol metiéndose mano. Yo no soy ningún héroe, no quiero transformar el mundo ni mejorar el futuro, quiero hacer mi trabajo como se debe, sin robarle un peso a nadie y sin fallarme a mí. Tampoco se trata de pasión, porque lo que menos me genera pasión es el trabajo, con pasión, escribo y leo, pero por eso no me celebran un día, por eso no me dan dos días libres, porque además de andar alardeando patrañas hay dos días libres, no uno, dos, a qué otro profesional del país le regalan dos días por hacer lo que le corresponde hacer, no sé. Tampoco es que esté diciendo que quiero trabajar, ya dije que no me apasiona eso, cualquier día libre es bien recibido, solo digo que hace falta mermarle al relato de mártires, de mal pagos, de víctimas del gobierno. 

Como adenda destaco la actitud de los estudiantes que muy consecuentes, con su único propósito de estar en el colegio, por la comida y el descanso, se negaron a estar deseándoles feliz día a los profesores, aunque acá debo ser más puntual, se negaron a decirme a mí, feliz día del profesor, aparte de un par de niñas el resto de los estudiantes omitió ese detalle y yo los respeto por eso. No me gusta el día del profesor, así como no me gusta cumplir años, ni me gusta el Día de la Madre, en este caso que ese desinterés por todo lo que tenga que ver con el colegio les impidiera desearme un feliz día me hizo Feliz y ellos y yo podemos celebrar esa felicidad con un jueves y un viernes en el que no nos veremos las caras ni nos oiremos las voces ni perderemos el tiempo los unos con los otros.



Diario de campo para un segundo periodo -14 mayo del 2024

Martes 14 de mayo, la única persona que se acuerda de leer estas publicaciones mostró cierta preocupación por la continuidad de este diario, qué como así que solo de lunes a viernes, qué dónde quedaban el sábado y domingo, a ella le dije lo que voy a poner por escrito en este momento, todo por una razón simple, hoy fue un día aburrido, los estudiantes anduvieron con la misma desidia que los caracteriza, el día estuvo lluvioso, hizo frío, me dolió la cintura porque la carretera para llegar al colegio, que es tremendo camino de herradura hace que el carro brinque así como brincan los carros en los caminos de herradura. Está claro, eso sí, que comenzar la semana en martes es mucho mejor que comenzarla en lunes, pero a veces esos fines de semana con puente festivo no resultan como uno los imagina y esa tristeza o esa desilusión de ese fin de semana ido inevitablemente termina haciendo eco en la semana laboral que comienza, pero tampoco voy a hablar de esa otra capa de mi vida que puede resultar más íntima porque este es un diario de colegio. En fin, que lo que le dije a mi lectora fue que como este es justo un diario escrito por un tipo que trabaja de profesor lo lógico es que los días escritos correspondan a los días hábiles de trabajo, porque todos sabemos que los profesores no regalan ni un minuto y mucho menos un día completo, por esa razón no sería un ejercicio apegado a la realidad si me dedicara a escribir los fines de semana y festivos. 


viernes, 10 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -10 mayo del 2024

 

Teniendo en cuenta que es viernes y que pocos quieren hacer algo y que está ahí el puente festivo respirando en la nuca y que varios profesores pidieron permiso para quedarse en Tuluá haciendo sus vueltas personales, terminamos usando un par de horas del día de clases para ver una película. 

Cualquiera creería que los adolescentes les gusta ver películas, o bueno, cualquiera no, eso creía yo porque como a mí siempre me gustó ver películas, pensé que a los otros también. 

Para mi sorpresa deslumbró por acá en medio del monte que a estos pelaos no les gusta ver pelís, que les da igual, que no se sorprenden ni se entusiasman, que no consiguen concentrarse en la trama, que le resulta imposible aguantar hora y media sentados en una silla mirando a una pantalla. No entiendo todavía la relación tan extraña que tienen estos muchachos con la ficción. Por qué la ficción les repele. Qué pasa con la imaginación, por qué les cuesta tanto disfrutar de una película o una novela. 

No sé si ponerme en plan de repartir culpas y decir que es culpa de los creadores de contenidos que se hacen llamar influenciadores o si es culpa de TikTok y su exitoso formato de videos cortos con un algoritmo adictivo. No sé. Tal vez estamos presenciando la muerte de la ficción y para estos muchachos resulten más atractivas diez videos de TikTok en los que una muchacha cuenta como rompió con su novio que sentarse a ver una adaptación de Drácula. 

Una entrada muy aburridora para un viernes, también lo sé yo, nada de esto debería importarme. Con que yo pueda disfrutar todavía de la ficción me basta. 

jueves, 9 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -09 mayo del 2024

Llovió todo el día. No hubo más. Horas y horas de una brisa menuda y constante que cesaba solo para darle paso a un aguacero que de nuevo se dejaba relevar tranquilo por esa brisa. Botas plásticas, ruana, gafas como parabrisas de automóvil. Esta zona en la que se encuentra ubicado el colegio carece por completo de atractivo, pero cuando llueve, ay cuando llueve. 

Ahora, además de poner en práctica el performance educativo con los grados de bachillerato, también debo hacerlo con los grados de cuarto y quinto. Antes de seguir explico lo del performance, que seguro ya lo dije en una de las entradas anteriores y que comprendí muy bien hace un par de meses mientras trabaja con octavo grado.

Ese día llegamos a la conclusión de que todos en ese grupo están en clase porque les toca, los obligan en sus casas. Otros están por el desayuno y el almuerzo, o sea, ninguno está por el deseo de aprender, lo que me llevo a pensar que si ellos no están ahí por la posibilidad de que se pueda construir conocimiento, yo tampoco lo estoy, los estudiantes están en el colegio por la comida y el descanso y yo estoy por el sueldo, en el salón de clases ellos hacen como que les interesan las ciencias sociales, intentan interpretar ese rol y por supuesto yo intento interpretar el rol de profesor interesado y dedicado y empático y comprensivo, pero sobre todo interpreto ese rol de soñador que cree que con su trabajo transformara la educación y cambiara vidas y construirá un mejor futuro. 

Hablo mucha mierda, en resumen el performance educativos es que yo hago como que enseño y ellos como que les importa, ellos comen y se dan picos y yo cobro mi sueldo y compro libros que acumulo porque no me dan ni el tiempo ni los ojos para leerlos. Así, entre todos nos evitamos desilusiones futuras. 

Ahora sí, regreso al asunto de los niños de cuarto y quinto a los que todos los profesores de bachillerato les empezamos a dar clase esta semana, hay dos explicaciones para eso y los que leen, que por supuesto no existen, pueden elegir la que prefieran, la primera es que a la profesora de primaria le quedaron grandes esos niños o la segunda que como en el colegio no hay grado décimo y sobran profesores una manera de solucionar ese desface es trasladar esas horas que tendríamos con décimo a los niños de cuarto y quinto. Como decía antes, pueden elegir la que prefieran, obvio yo ya elegí. 

Pero de nuevo, estoy hablando mucha mierda, el punto de todo esto es que me sorprendí en mi segunda clase con los niños porque hablamos de límites y fronteras y por alguna razón que no conozco, todos están muy bien informados sobre los métodos usados por los colombianos para ingresar ilegalmente a Estados Unidos, hasta me explicaron que es un coyote, y lo que es todavía más curioso, uno de ellos no sabía que un coyote es un animal, y me dio mucho pesar de ese niño porque por alguna otra razón que tampoco comprendo, nunca ha visto el correcaminos. Triste porque cualquiera saber que ver el correcaminos enseña más que cualquier escuela, uno por ejemplo aprende viendo el correcaminos que la marca ACME vende casi de todo y que si lo que uno necesita es un cartón de bachiller lo puede comprar. 

Después de oír a los niños, que más o menos eso es lo que yo hago, dejar que los estudiantes hablen y oírlos con interés y opinar sobre lo que me dicen, es que no sé qué pensar, no sé si lo mejor sería que en algún momento esos niños puedan poner en práctica ese conocimiento y salir de este país o si, por el contrario, deberían permanecer en este lugar olvidado de la mano de dios, no sé. Lo que sé es que el editor podría decirme que este último párrafo sobra, aunque considerando mi talento a ojos de un editor, todo el diario sobra. 

miércoles, 8 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -08 mayo del 2024

Fui a trabajar sin bañarme, no es la primera vez que lo hago en la vida, pero sí la primera vez que lo hago en este lugar. Aunque no había agua, resultó que el único que no se bañó fui yo porque según los estudiantes todos tenían agua recogida y se bañaron a cocadas. No voy a decir que lo pongo en duda porque no me corresponde hacer ese juicio. Lo cierto es que a mí me tocó recurrir a los pañitos húmedos que suelo tener a la mano. 

En mi casa hubiera sido de otro modo, pero no hay que olvidar que aunque viva por acá de lunes a viernes no dejó de ser un tipo que juega de visitante. Pago el alquiler de un cuarto que como saben todos los que alquilan no ofrece las mismas comodidades que pagar por el alquiler de toda una casa o todo un apartamento, ventajas mucho más reducidas si hablamos de un cuarto sin baño. 

Uno de los profesores, el que pertenece a la comunidad indígena que habita la vereda, me contó que en temporada de lluvias el servicio de agua siempre se ve afectado porque hay mucho barro en la bocatoma. A diferencia de ese viernes en el que los estudiantes fueron devueltos para sus casas, esta vez sí se dictaron clases porque la rectora dijo que así debía ser. 

Estaría bueno decir que durante la temporada de lluvias solo presenta fallas el acueducto, pero eso sería mentir, en la zona rural, cuando la lluvia arrecia, también falla el servicio de energía y también el del internet y no hay como secar la ropa y las botas plásticas se vuelven el calzado habitual y las carreteras quedan intransitables. Aunque lo cierto es que todo esto que he dicho es una minucia boba al lado de tener a dos hijos con dengue hospitalizados al mismo tiempo. Lo digo porque justo eso es lo que le está pasando a una de mis compañeras de trabajo que durante esta semana cambió los salones de clase por los pasillos y cuartos de los hospitales. 

Ahora, que esto no suene como una actitud mía de baboso interesado, que solo estoy señalando un hecho, justo la compañera profesora que anda pasando por ese momento maluco es la que acostumbra llegar todas las mañas con un termo lleno de café, o sea que al hecho de no haberme bañado debo sumarle que no he podido tomarme la cantidad de café que necesito para sentirme despierto. 

Hablo de cantidad de café porque un café si me tomé, uno que me gestionó otra compañera en la cocina del colegio y para dejarlo claro de una vez, sin ese café no me hubiera sentado a escribir la entrada de hoy. 

Ya entrados en el tema del café, hoy varios estudiantes empezaron un curso de catación de café, por ahí vino una señora, no sé de qué entidad y los tuvo oliendo frasquitos con esencias, digamos que los muchachos estuvieron entrenando sus sentidos. Les llamó la atención saber que uno de esos frasquitos olía a humo, humo de fogón de leña, mejor puntualizar que tipo de humo. 

Otro día en el colegio, otro día alimentando el diario, escribiendo más como un vendedor de humo que como un profesor en ejercicio. Un miércoles cualquiera para que los estudiantes digan a cada tanto, pero qué es esta mierda, profesor, y uno responda que es la clase y que es la vida y como lo mío es con las ciencias sociales, también podría decir que es el capitalismo, aunque eso sí sería graduarme de vendedor de humo. 


martes, 7 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -07 mayo del 2024

En la biblioteca del colegio hay un televisor. El único. Cada que lo encendemos funciona menos, primero aparecían unas líneas en la parte baja de la pantalla que se iban y volvían. 

Era molesto, pero se podía trabajar con él así, luego empezó a dividir la pantalla, media se podía ver y la otra media no, ahora combina esos dos síntomas y sumó un tercero, por momentos, un intervalo de ocho segundos, como por dar una cifra, se queda en blanco, pero no un blanco liso, más bien parece que uno estuviera viendo un primerísimo primer plano de una guanábana madura. 

Aunque en este caso esa imagen no genera que la boca se me haga agua, sino que, por el contrario, me amarga el momento. 

Hoy quise ver el final de la cuarta etapa del giro de Italia y bueno, supongo que tendría más sentido la narración si digo que no la pude ver, aunque lo cierto es que sí la vi, pero la vi irritado porque el televisor estaba presentando sus fallas. 

Se está despidiendo, no sabe como más decirnos que está en las últimas. Un televisor que se va, un televisor que muere. 

La idea de quedarme sin televisor me molesta más porque la cercanía de la copa América que por la falta de herramientas para trabajar con los estudiantes. 

Claro que sería bueno poder mostrarles material audiovisual en un televisor de calidad, pero sería mucho mejor saber que voy a poder los partidos en una pantalla más grande que la de mi celular. 

Ahora, para que no haya lugar a malentendidos, el final de la etapa coincidió justo con la hora del descanso, que luego no salga a decir que los profesores no trabajar porque se la pasan viendo deportes en la TV, porque eso dicen, aun sabiendo que no hay TV. 



lunes, 6 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -06 mayo del 2024

 Como se supone que este diario es para escribir sobre lo que pasa en el colegio y lo que me pasa a mí con el trabajo y lo que le pasa a los estudiantes con las clases y lo que le pasa a la educación con esos estudiantes y lo que le pasa al futuro del país con el sistema educativo y lo que hay entre un fin de semana y otro, se me había pasado comentar una que otra cosa sobre el entorno, aunque más que comentar es señalar que un poco más abajo del colegio, póngale cien metros, hay una casa pequeña y vieja llena de flores de colores, en esa casa vive una viejita sola, o vivía una viejita sola porque hoy vi un muchacho, un tipo de unos 24 o 25 años, estaba sentado en el corredor trenzando una cabuya. Lo saludé, pero no respondió. Pregunté por él en el colegio y uno de los estudiantes me dijo que es el hijo de la viejita, que vivía en cali y estudiaba en la universidad, no pregunté más, pero me quedó la duda, el tipo estaba sin camisa y le alcancé a ver un tatuaje que no imaginé encontrarme por estos lares, supongo que ese tatuaje a la gente por acá no le dice nada. Pensé en eso un rato y luego me distraje con los estudiantes hablando de perforaciones y de fiestas y del jeanday del pasado viernes, pero ahora que saqué unos minutos para escribir el registro correspondiente a este día me volví a acordar del tipo y del tatuaje. 


viernes, 3 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -03 mayo del 2024

Es viernes tres de mayo, día de la santa cruz, en el colegio nadie va a cortar madera para hacer una cruz y nadie va a invocar el nombre de jesús mil veces. 

Lo más parecido a la tortura que esa cruz representan es que también hoy hay un convite en la vereda y las personas de la comunidad se amontonan en la caceta comunal con picas, palas, machetes y azadones, todos listos para regalar el jornal y doblar la espalda el día completo en la trocha que tienen por carretera. 

Cuando iba entrando uno de los señores me dijo que si iba a trabajar con ellos, esa parte siempre me resulta incómoda, esa diferencia entre la actividad ruda que realizan ellos y la que mía, que a ojos de ellos es simple, qué bueno, tampoco es que yo les vaya a llevar la contraria. 

Para complementar la jornada en la que ya llevamos día de la cruz y convite, sumamos un Jeanday planeado por el grado Once que anda recolectando fondos para irse de paseo a fin de año. 

El asunto es muy simple, los estudiantes pagan por el derecho de venir al colegio en jean, como si no vinieran a estudiar en jean en otros días. 

Supongo que también pagan por no ver tres horas de clase, es decir, pelean por la educación gratuita y luego pagan para no estudiar. 

En otro campo de la información, también relacionado con el jeanday, los estudiantes pueden poner la música que quieran, pero como requisito de rectoría la música no puede ser vulgar. Porque aunque la gente tenga que salir a trabajar presionada por grupos armados ilegales en la vereda, el verdadero problema es que los estudiantes escuchen una canción en la que hablan de sexo sin misterios, en fin, que no voy a decir más al respecto, por lo menos no por ahora. 

También nos dimos cuenta de que es muy fácil parecer un leñador, basta llevar una camisa a cuadros roja, lo digo porque hoy un compañero decidió usar una y no sé por qué terminamos riéndonos de eso, supongo que porque en medio del entorno agreste en el que trabajamos lo único de lo que podemos echar mano para hacernos más fácil la vida es del humor, de la posibilidad de reírnos de nosotros. 

Después de esto vamos entonces a decir mil veces Jesús. 

jueves, 2 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -02 mayo del 2024

Me gusta ver como se manifiesta la complicidad, ese me parece un momento en el que nos transparentamos de manera inevitable y de algún modo también un objetivo en común queda expuesto. 

Lo digo porque hoy estaba trabajando con grado noveno, hablábamos y consignábamos en el cuaderno información relacionada con la revolución en marcha de Alfonso López Pumarejo, también hablábamos de otros temas que se iban filtrando, lo que sucede mucho con ese grupo, empezamos hablando de la falange española y terminamos hablando de la torta de banano con leche o de las viejas gordas y de que en cuatro no se ve. 

El salón de noveno está cerca a un pozo séptico y en algunas ocasiones el lugar huele literalmente a mierda. Por esa razón uno se va a trabajar a otra parte, por ejemplo, a la caceta, donde estuvimos esta mañana. 

Como nos rindió el trabajo faltando unos quince minutos para que sonara el timbre de cambio de hora, les dije a los muchachos que ya podían ir guardando y que quedaban libres, a mi espalda estaba la rectora, en la cocina de la caceta, pero yo no me había dado cuenta, razón por la cual uno de los muchachos me dijo bajito que la rectora estaba ahí en la cocina, que de pronto me decía algo por darles ese tiempo libre, aunque no solo me lo dijo a mí, ya entre los otros estudiantes se había percatado de que la rectora estaba ahí. 

Me resulto curioso, de algún modo intentaron cubrirme, como si hiciera falta. La complicidad estuvo ahí presente y me gustó verla. Les dije que en mi hora de clase mandaba yo y que si el trabajo estaba hecho porque habíamos sido productivos, podíamos tomarnos los últimos minutos de la hora. Lo dije en voz alta, sin esconder o disimular como trabajo y supongo que la rectora lo pudo oír, ahora veremos, tal vez me llame la atención, tal vez me diga que soy muy vulgar en clase o que permito que los estudiantes digan que deberían resucitar a Hitler y que eso es horroroso y que debería reprenderlos y enloquecerme porque los estudiantes de una zona rural ocupada históricamente por la guerrilla creen que la única manera de ejercer la autoridad e imponer la justicia es por las vías de hecho. Un adolescente dice muchas cosas y piensa muchas más. Como profesores podemos acompañarlos y sacarlos de uno que otro error mientras se pueda. Tal vez buscar también cierta complicidad pueda servir. No sé. Igual ya me puse en evidencia. 


miércoles, 1 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -01 mayo del 2024

No debería escribir nada hoy porque es miércoles festivo y no hubo clase y los estudiantes se quedaron en sus casas metiendo el culo hasta tarde en los cafetales y plataneras y cocinas y yo me quedé en el cuarto todo el día leyendo y viendo putaspelículasmalas de tiburones. 

Apegándome además a la dinámica del buen servidor público que trabaja de docente, no debería escribir esto porque esto nadie me lo paga y en el gremio no hacemos nada si no es por plata, pero de todas formas lo escribo porque hoy se murió Paul Auster y no es cualquier cosa saber que ese señor no va a seguir escribiendo, por eso como muestra de respeto escribo aunque escriba mal, porque digamos que estoy siendo fiel al zumbido en mi cabeza, cosa que Auster entendería muy bien, ya que fue él quien lo dijo en una entrevista con el "The Paris Review" en 2003: "Cada libro que he escrito ha empezado con lo que yo llamo un zumbido en la cabeza. Una especie de música o ritmo, un tono. La mayor parte del esfuerzo que implica escribir una novela para mí está en ser fiel a ese zumbido, ese ritmo. Es un asunto muy intuitivo. No puedes justificarlo o defenderlo racionalmente, pero sabes cuándo has tocado una nota falsa y normalmente estás bastante seguro de cuándo has acertado."

Y ahí está, como con todo lo que escribo en este blog, ya estoy dando por hecho que estoy va a terminar en libro, que va a dar el salto a otro formato y no que ya se agotó acá en internet apenas comenzando.

Creo que será un libro y creo que será una novela y creo que muy pronto no podrá ser más algo parecido a un diario porque me pone muy incómodo saber que estoy diciendo algo que quiere ser la verdad o el retrato de la realidad y también me pone incómodo esa cavilación sobre mi trabajo que ni tengo derecho a hacer porque apenas estoy empezando en esto.

Por eso creo que esto puede mutar y convertirse en otra cosa o por lo menos quedar con el insumo para algo distinto. Al fin y al cabo esto es real solo para los dos o tres lectores que me conocen y saben que no estoy en Tuluá, sino en la montaña trabajando en un colegio como profesor, para el resto, para los que no saben quién soy, esto puede ser una ficción, un mero ejercicio de la imaginación, una voz sin nombre, porque en ninguna parte hasta ahora he dado mi nombre. Detalle nada despreciable.

Me gustaba Auster, su Trilogía en Nueva York al parecer nos hizo felices a todos sus lectores y ahí tengo la supergorda 4321 que compré hace como siete años y que sigo sin leer. Tal vez aguante hacerlo ahora.

 

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...