Me parece que hay una gran diferencia entre el anónimo y el seudónimo.
El que escribe bajo seudónimo no quiere dar a conocer su nombre real, pero
quiere que sepan que fue él quien escribió. Cuida su identidad asumiendo un
nuevo nombre.
En el caso del que escribe bajo anónimo, ese sujeto o persona busca que no
sepan que fue él, escribe pero no responder por lo que escribió, no quieren que
sepan que fue él, tal vez algo de cobardía hay en el anónimo, cierta falta de
agallas, aunque en este país que es violento desde siempre, terminan diciendo
que el anonimato como la capucha está justificado porque lo que peligra es la
vida.
En mi caso con este diario, no he dicho mi nombre, pero está claro que lo
escribe un señor que trabaja de profesor, he hablado del área a mi cargo, pero
sobre todo he mencionado el nombre y la ubicación del dichoso colegio, más que
un anónimo lo que vengo a ser es un señor con un diario que todavía no se ha
identificado, pero como este diario está escrito por un pretensioso que asegura
que cualquier cosa puede ser publicada, la usencia de mi nombre tiene más que
ver con mi propuesta de lo que considero a veces literatura.
Dicho lo anterior paso a lo que importa y es que una persona actuando de forma
anónima escribió una queja que dirigió a secretaría de educación y en la que
acusó a un par de profesoras.
No soy muy avezado en esto del tejemaneje administrativo porque supongo que ya
lo dije antes, y si no lo dije pues lo digo ahora, yo estoy recién metido en
esto de trabajar de profesor y soy nuevo en esto de pasar horas en un colegio
como una autoridad ignorada que más o menos es lo que viene a ser un profesor;
un pobre tipo que desea que unos pelaos que no quieren aprender aprendan y que
a su disposición tiene la ridícula herramienta de la calificación para ejercer
presión en unos pelaos a los que tampoco les importan las calificaciones.
Me desvió un poco de lo que intento decir, ofrezco disculpas, aunque
desprovistas de toda sinceridad porque eso es justo lo que estoy buscando con
la entrada de hoy, darle largas, ensayar la digresión.
Retomo, aunque me falta aprender mucho puedo entender sin ser experto que la
persona anónima que se quejó de las profesoras se saltó todo el procedimiento
al que en esto de la burocracia le llaman conducto regular, la inconformidad de
la persona anónima debió ser expresada primero en el colegio y conversada con
las profesoras implicadas y la rectora, pero supongo que el problema ahí
radicaba en que la persona anónima al llegar al colegio a quejarse se hubiera
puesto en evidencia, uno no puede ser anónimo en persona, podría cubrirse el
rostro, pero luego queda la voz que se puede reconocer con facilidad en una
comunidad tan pequeña como esta.
El problema de la persona anónima es que según lo escrito en su queja las
profesoras faltan mucho y enseñan poco y son muy regañonas y también cuidan
perros que no tendría por qué cuidar, porque tampoco sé si ya lo dije, pero si
no lo hice entonces lo digo de una vez, esta vereda está podrida en perros sin
dueño que por puro instinto de perros saben que tal vez en el colegio alguien
les pueda dar comida.
Y si, ahí entre todos, unos más que otros, algo de comer le damos a los perros,
lo otro sería que hagamos una vaca entre todos los que habitamos la vereda para
matarlos a todo, pero ese sería un entretenido dilema ético para la educación
pública: inspiramos experiencias de aprendizaje que valoren y cuiden la vida de
todos los seres sintientes o por el contrario dirigimos esas experiencias de
aprendizaje hacía la eliminación de todo lo que nos resulte molesto, diferente
o pequeño, en últimas enseñamos a matar. No sé, supongo que no vamos a
llegar a eso.
Sucedió eso y todo maluco porque el clima laboral se va al caño y la tensión a
la que yo llamo calma chicha queda ahí haciendo su mella silenciosa. Y listo
eso fue lo que hubo para hoy, vamos a ver que puedo traer para mañana.