Con Martha habló Ricardo, le dio la
noticia y se aguantó el grito de su hermana dando gracias a Dios. Era un par de
años mayor que Ricardo y tampoco tenía hijos. Eduardo y ella intentaron tenerlos en repetidas ocasiones pero los embarazos de Martha no pasaban de los
cuatro o cinco meses, después venían los abortos que la dejaban como para morirse.
Los médicos decían que su útero era como el de una niña por esa razón la
gestación no pasaba de los cinco meses, así fue como Martha de despidió de la
ilusión de ser madre. Sus hermanos jamás la imaginaron como mamá y no era que
creyeran que ella no tuviera la capacidad de criar un hijo pero la
conocían bien y sabían que lo mejor era que siguiera así.
La tercera y última llamada era para el
hermano mayor Antonio que había decidió quedarse en Armenia. Ricardo sabía que
él no vendría a conocer a su sobrio hasta que pasaran un par de meses. A
Antonio no le gustaba salir de Armenia porque no tenía a quien dejar encargado
de los billares además se la pasaba quejándose todo el tiempo de la situación
económica y de no tener plata pa viajar. Ricardo y Ana sabían que eran puras
escusas y no le decían nada porque sabían que no había quien lo convenciera. Su
obstinación superaba con creces a la de sus hermanos, era más fácil que Antonio
le dijera a Ricardo que le daba los pasajes para que fueran ellos con el bebé y
lo visitaran a él.
Ana habló con Antonio. El teléfono sonó
muchas veces antes de que lo contestara, a esa hora de la mañana el hermano de
Ricardo estaba apenas empezando a dormir con tranquilidad pues pasaba toda la
noches hasta las tres de la mañana atendiendo el billar, y después de cerrar
seguía vendiendo aguardiente, cigarrillos y cervezas por una ventana, así que se
acostaba se dormía 15 minutos y alguien tocaba, él se levantaba lo entendía y
de nuevo se iba a la cama y 10 minutos después de nuevo alguien tocaba y así se la
pasaba toda la noches hasta que a las 6 o 7 de la mañana pudiera dormirse
tranquilo.
Ricardo le decía a Ana que visitar a
Antonio era un trauma porque aparte de que el apartamento en que vivía era bien
estrecho y no había lugar para ellos cuando estaban de visita se desvelaban
junto con él porque quién iba a ser capaz de dormir con la gente golpeando la
puerta a cada minuto.
Antonio el mayor de los cuatro hermanos vivía
solo y no se había casado con nadie en sus casi cincuenta años de existencia,
al parecer la vida en pareja no le gustaba. Tenía una mujer pero él vivía en el
apartamento que quedaba en los billares y ella vivía en otra casa que le
pertenecía a Antonio y que no estaba muy lejos del negocio, se veían a diario
pero él vivía solo y ella vivía sola. Era una manera extraña de establecer una
relación pero a ellos al parecer les funcionaba. Ricardo decía que tal vez para
Antonio con lo conflictivo que era vivir
con alguien le resultaba más difícil y por eso prefería tener una relación
como la que tenía, además era suertudo por conseguir a una mujer que le
siguiera la idea.
Antonio siempre contestaba el teléfono con
entusiasmo era su forma de demostrar la alegría que le daba que lo llamaran,
cosa que él no hacia pues se pasaba meses sin tomar la teléfono para hablar con
sus hermano. Ana le contó la noticia y Antonio antes de que Ana le dijera que
esa noche todos estarían reunidos en familia para conocer el bebé y celebrar
que fuera un nuevo miembro de la familia él dijo, cuñaita cómo me daría de
gusto ir hasta allá a conocer al niño y
compartir la alegría con todos, pero usted sabe mija como están las
cosas, estas últimas semanas han estado muy duras, la gente ya no está tomando
cuñaita y para ir uno por allá necesita es plata, pero ojala que crezca rápido
para que puedan venir con él a visitarme. Ana lo escuchaba y se reía divertida,
su cuñado era predecible como ninguno. Ricardo al verla reírse entendía de qué
se trataba. Ana le contestaba, si, aja, claro, si Antonio así es, todo está muy
duro, mientras miraba a Ricardo.
Antonio también tenía una hija aunque se
dio cuenta de que era papá solo trece años después del nacimiento de la niña. Un
día se apareció en el billar una mujer que él conocía muy bien de la que había
sido novio en su juventud, la mujer cambiada por los años trascurridos estaba
acompañada por la jovencita que desde ese día fue la hija de Antonio, la
intención de la mujer era solo que el hermano de Ricardo se diera cuenta que
era papá y la de Antonio recuperar todos esos años perdidos con su hija.
Muchas fueron las preguntas de Antonio y
las explicaciones que pidió a la mujer. No entendía por qué se aparecía después
de tanto tiempo para contarle que tenía una hija. Él creyó que ella buscaba algún
beneficio económico de su parte y se realizó los exámenes para estar seguro de lo
que le decían y cuando así lo demostraron los resultados quiso darle su
apellido a la niña y ahí fue cuando se llevó la sorpresa pues la mamá no
deseaba eso, solo cuando Antonio ofreció darle el apellido a su hija la madre
de la niña le terminó de explicar lo sucedido.
Después de que ellos se alejaran y ella se
diera cuenta que estaba en embarazo sin decidir buscarlo a él conoció a un
hombre mayor que se casó con ella, cuando la niña nació ella le dijo que era su
hija razón por la cual ya tenía un apellido paterno, además de eso la había
incluido en su testamento que no era nada despreciable. Su marido había muerto
el año pasado y por eso había decidió contarle a Antonio que ella era su hija,
tal vez si su marido hubiera vivido hasta que la niña cumpliera dieciocho años Antonio nunca hubiera conocido la verdad. Desde ese día la muchacha
visita con frecuencia a Antonio y cuando
está de regreso en casa dice lo mismo que dice Ricardo que en la casa de
Antonio es imposible dormir.
Salieron de las cabinas telefónicas,
Ricardo estaba satisfecho porque ya todos sus hermanos estaban enterados de su
paternidad y se sentía tranquilo y preparado para hacer las compras necesarias y
visitar a la doctora del bienestar familiar. Ana no se preocupaba tanto por avisarle a
sus papás, más tarde les daría la noticia seguro que sería su hermana la que se
los informara porque ellos no tenía teléfono, en ese momento lo que más
importaba era calmarle los arrebatos a Ricardo porque sabía que de no hacerlo
la molestaría el resto del día.
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