Las
visitas mañaneras se las inventaron las amigas de su hermana, o son viejas sin
destino o madrugan mucho y a las diez de la mañana tiene todo listo y se pueden
dedicar a andareguear por ahí. No señor no es lo mismo yo voy a la casa de su
hermana porque yo soy la mamá y porque yo tengo más tiempo que ellas no ve que
yo no tengo hijos chiquitos ni nada, aunque usted está viejo y también es un
encarte. Bueno allá estaban dos viejas con las que estudió hablando de los
maridos y de esa música maluca que les gusta. No señor cuál celosa no sea bobo
lo que pasa es que me chocan ellas. Por chismosas por qué más me van a chocar,
allá hablaron también de una muchacha de por acá de la cuadra que dejó al
marido, llevaban once años juntos y se cansó y se fue, se aburrió, que todos los
días lo mismo y todos los días lo mismo y todos los días lo mismo y todos los
días lo mismo y si hubiera hijos o algo pero nada solo ellos dos y la vida
maluca de los dos juntos. Pues claro que puse cuidado que me choquen ellas no
me impide escuchar. No señor si mañana vuelvo y me las encuentro otra vez mejor
no voy más, que venga ella acá si quiere.
viernes, 27 de abril de 2018
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