martes, 10 de abril de 2018

Marcos


A Marcos no le gustan los motoratones porque en las noticias han estado diciendo que los están desapareciendo. Imagínese que vayan a desaparecer a un tipo de esos y uno venga con él de pasajero y pague el pato por estar en la moto equivocada y resulte desaparecido también. Qué horrible que los amigos de uno lo encuentren por ahí en un caño, le dice Marcos a su mamá. Si no hubiera empezado a llover Marcos hubiera caminado pero tenía afán y no se quería mojar porque estaba triste y cuando está triste siente que todo el día le llueve por dentro con relámpagos y rayos y casas destechadas y vacas ahogadas. El motoraton era un señor de camisa curtida y brazos quemados por el sol de otros días. Marcos no habla con los taxistas cuando va en taxi y tampoco desea hablar con los motoraones cuando va en moto pero como el motoraton empezó a contarle a Marcos que él había sido joven y Marcos lo dejó hablar y se dijo en su cabeza que claro que como ese señor ya estaba viejo seguro había envejecido y no nacido viejo porque sería muy raro eso de nacer viejo. Usted ve esa señora que va ahí, yo ande con esa cuando era joven usted hubiera visto, le pegaba unas manoseadas, pero la vieja se pinchó, montó un asadero de arepas y se pinchó con eso porque empezó a irle lo más de bien. Hay gente así, se pinchan porque les va bien. El caso es que se pinchó con esa arepa. Marcos le decía que sí, que como así, que era verdad, que había gente así, que claro. Y vea usted como es la vida ahora está dizque sola la señora, dijo el motoraton. Marcos le dijo que la buscara y le volviera hablar y el motoraton dijo que no que ya pa qué, a uno viejo ya ni se le para. Marcos se dijo en la cabeza que si hubiera nacido viejo no se acordaría que antes sí se le paraba y ahora no. Marcos le pagó al motoraton y entró a la casa pensando en lo bueno que sería que a ese señor no lo fueran a desaparecer.

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