jueves, 12 de abril de 2018

Marcos


Marcos leyó en el periódico una columna de opinión que escribió uno de sus amigos y ahí mismo lo llamó para decirle que era un pendejo. Usted porque se pone a escribir sobre corrupción y negocios chimbos en empresas públicas contando todos los detalles de cómo funciona; vea yo le leí eso a mí mamá y ella ahí mismo me dijo, ese señor sabe tanto de eso que está diciendo que parece que el negocio se lo hubiera inventado él. Yo que le iba a decir que usted lo que está es ardido porque antes el que robaba ahí era usted y ahora están robando otros que no son los suyos. No señor no tiene nada que ver con que yo sea amigo del alcalde ni nada de eso, no hable maricadas que usted mejor que nadie sabe que los próximos 20 alcaldes de este pueblo son amigos míos, es que el negocio mío es ese, tener amigos. A bueno pues por eso le estoy diciendo que piense antes de escribir, sino no le estuviera diciendo que cuando se pone a decir lo que dice creyendo que está encochinando a otros lo único que está haciendo es dando papaya para que lo jodan a usted. Dizque preguntando quién es el jefe político del gerente de esa empresa, qué tal este marica, acaso el primer jefe político de los gerentes no fue usted, no era usted el que ponía y quitaba empleados. No señor no me diga que no, conmigo no tiene que negar nada ni hacerse el inocente, yo no lo juzgo yo le digo que no sea bobo, no de papaya. Deje que en los periódicos escriban los que saben, usted siga trabajando en lo suyo. Marcos colgó el teléfono y le dijo a su mamá que si iba para la casa de la hermana ayudarle con una tarea del niño. 

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