lunes, 25 de julio de 2016

Copito de Nieve



El parque fue remodelado y la fuente de los tres chorros que siempre se estaba dañando fue retirada y remplazada por una caseta para los lustra botas que llevaban años quemandose la nunca por trabajar bajo el sol. Había deseado desde los días de mi campaña ver un parque distinto pero no sólo eso, también quería cambiarle el nombre, si se veía distinto entonces merecía un nombre distinto. Nunca me imaginé que fuera tan difícil darle un nuevo nombre a ese parque del centro de Maquetalia.

Esto ya no es un pueblo y por eso merece un parque nuevo de diseño vanguardista, les dije. La gente lo entendió bien y los trabajos se iniciaron con total normalidad. El parque como tantos otros en el país tenía el nombre de un viejo libertador y yo con la ayuda de mi equipo de gobierno lo que quería era ponerle el nombre de un importante personaje local. Con mi equipo propuse estos tres:

El primero, Armando Pardo sacerdote filántropo de los años sesenta que había fundado dos de los albergues para ancianos más importantes de Marquetalia y era un referente del trabajo comunitario para los marquetones.

El segundo, Fernando Mosquera el poeta más destacado de Marquetalia un erudito que le dio a su pueblo un reconocido lugar en los círculos intelectuales más famosos del país.

El tercero, Jairo Márquez general del ejército y único marquetón que participó en la guerra de Corea.

Lo que hicimos con el equipo de gobierno fue socializar esas tres posibilidades con la gente para ver que tal respondían a la propuesta, por mi parte la opción dos era la más adecuada, valía la pena honrar al poeta teniendo en cuenta que su genio había convertido a Marquetalia en referencia de la poesía nacional.

Para mí sorpresa y la de mí equipo la gente no simpatizaba mayoritariamente con ninguna de nuestras propuestas y esa antipatía la argumentaban basándose en rumores populares que era más viejos que ellos.

El parque nuevo no podía llamarse igual que ese cura ladrón que con las limosnas de la iglesia se había comprado las fincas cafeteras más grandes de la montaña y que daba sancocho de hueso de res con el mismo pedazo de hueso lamido toda la semana a sus trabajadores y que además pagaba mal el jornal. No podía haber en Marquetalia un parque llamado Armando Pardo y menos el del centro de la ciudad porque eso solo serviría para recordar a un tipo que le cerraba la iglesia a las familias que querían bautizar a sus niños por no tener un solo peso para pagar la ceremonia. Era cierto que el cura Pardo había fundado los alberques de la ciudad eso nadie lo negaba pero eso tampoco lo convertía en alguien de quien sentirse orgullo.

Pero no sólo del cura Pardo tenían algo que decir, del poeta Mosquera y del general Márquez también tenía historias para desaprobarlos y desecharlos como una posibilidad. Mis asistentes decían que me había equivocado eligiendo esos personajes. Yo les decía que no sabía dónde estaba el problema porque el libertador que le daba el nombre actual al parque tampoco había sido un santo, seguro también había cometido una que otra irresponsabilidad que con el paso del tiempo y la malquerencia de uno que otro detractor se le convirtió en una mancha para su hoja de vida. Mis asistentes decían que tal vez fuera así pero que a ese libertador la gente ya lo había aceptado en cambio a los personajes que yo proponía no.

Ese poeta era un pervertido el único lugar que debería llamarse igual a él es ese antro asqueroso donde trabajó toda la vida atendiendo a todas las porquerías de maridos que iban allá a buscar putas, decían algunas señoras. Mosquera lo único que hizo fue robarse los versos de los borrachos que él atendía en el bar, no era ningún genio decían algunos otros. Mosquera fue un mal marido un mal hijo y peor que todo un padre de mierda y como si fuera poco la familia así lo afirmaba y tampoco aprobaba que el parque de la ciudad se llamara Fernando Mosquera.

El malestar entre los marquetones por mis propuestas fue notable y la opinión pública estaba polarizada. Muchos decían que la ciudad tenía verdaderas prioridades y la discusión sobre un parque era innecesaria y que nada bueno se podía esperar de un alcalde como yo. Empecé a creer que enserio me había equivocado y que lo mejor para zanjar las discusiones era conservar el nombre del parque.

Del general del ejército Jairo Márquez más que rumores sobre él lo que existía era desconocimiento, la gente de Marquetalia simplemente no conocía al general Márquez no lo recordaba o nunca había escuchado hablar de él.

Mi equipo sugirió cambios en las propuestas y las hicimos pero la ciudanía siguió poniéndole pero a todas. El parque de los fotógrafos no porque ya no había fotógrafos. El parque Patricia Gutiérrez en honor a una de las profesoras más reconocidas de Marquetalia no porque el esposo de ella era un alcohólico. Emilio Llanos ex alcalde de Marquetalia no porque había sido mal alcalde y así con todos los nombres.

El parque estaba listo y la inauguración se programó para la navidad. Después de proponer un nombre y otro sin elegir ninguno decidimos seguir llamando al parque como lo habíamos llamado siempre, eso hasta que recibimos una carta en la que proponían que el parque se llamara Copito de Nieve como el perro del vigilante del hospital central que era muy bonito y le gustaba a todos en emergencias, la carta estaba respaldada por las firmas de 350 ciudadanos. Como si la gente de Marquetalia hubiera estado esperando desde el principio a Copito de Nieve y los inconscientes hubiéramos sido nosotros al no tenerlo en cuenta esa fue la propuesta definitiva y con la asistencia cientos de marquetones y la presencia de Copito inauguramos el renovado parque municipal Copito de Nieve.

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