Yo
tenía el cáñamo todo enredado y Chucho tapaba con cinta los huecos del plástico
de la cometa que no habíamos sido capaces de elevar ni cinco metros. Se nos
había ido la tarde siendo el hazmerreír
de los niños que elevaban sus comentas cerca de nosotros. Chucho decía que no
podíamos irnos hasta que viéramos la cometa bien lejos en el cielo. Lo niños se
cansaron de burlarse y nos ayudaron o mejor elevaron la cometa por nosotros
mientras los mirábamos. Nos sentíamos frustrados pero la cometa si subió muy
alto. Valiente plan el de este huevón, por qué no dijo que no sabía elevar una
puta cometa, me dijo Chucho. Por qué no dijo usted que tampoco sabía, le
pregunte yo. Pues como usted fue el de la idea yo creí que era un experto pero
no, no salimos con nada. Si Amparo pregunta le dice que nos fue muy bien, le
decimos que no fuimos capaces y ahí mismo sale con el cuento de que ella si es
buena en eso que porque el papá le enseñó y que las cometas que hacía el papá
eran las mejores y bueno todo lo que dice ella para dejar en claro que el papá
es mejor que uno en cualquier cosa. Yo le dije que bueno que tranquilo porque
tampoco quería escuchar historias sobre el papá de Amparo.
martes, 5 de julio de 2016
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