martes, 5 de julio de 2016

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Yo tenía el cáñamo todo enredado y Chucho tapaba con cinta los huecos del plástico de la cometa que no habíamos sido capaces de elevar ni cinco metros. Se nos había ido la tarde  siendo el hazmerreír de los niños que elevaban sus comentas cerca de nosotros. Chucho decía que no podíamos irnos hasta que viéramos la cometa bien lejos en el cielo. Lo niños se cansaron de burlarse y nos ayudaron o mejor elevaron la cometa por nosotros mientras los mirábamos. Nos sentíamos frustrados pero la cometa si subió muy alto. Valiente plan el de este huevón, por qué no dijo que no sabía elevar una puta cometa, me dijo Chucho. Por qué no dijo usted que tampoco sabía, le pregunte yo. Pues como usted fue el de la idea yo creí que era un experto pero no, no salimos con nada. Si Amparo pregunta le dice que nos fue muy bien, le decimos que no fuimos capaces y ahí mismo sale con el cuento de que ella si es buena en eso que porque el papá le enseñó y que las cometas que hacía el papá eran las mejores y bueno todo lo que dice ella para dejar en claro que el papá es mejor que uno en cualquier cosa. Yo le dije que bueno que tranquilo porque tampoco quería escuchar historias sobre el papá de Amparo.

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