martes, 5 de julio de 2016

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Chucho siempre ha dicho que es la maldición de las filas, no es sino que yo esté ahí y la fila deja de avanzar sin importar que antes fuera corta o ágil. Yo me pongo en la fila del supermercado para pagar en el cajero y de inmediato las otras filas se mueven con más rapidez y siempre los otros se van primero. Amparo le decía que eso era una tontería. Es por el desespero suyo de pagar y salir de ahí que ve las otras filas avanzar más rápido, le decía Amparo. Yo sí le creía a Chucho porque varías veces había estado en la misma fila con él y no era sino que se saliera para que la fila de nuevo avanzara con rapidez y, no era solo en los supermercados, pasaba también en el cine y en los bancos. Chucho decía que un día iba a llegar a las filas y les iba a pedir plata a todos los que estuvieran ahí y que si no le daban entonces que él se metía y con eso los condenaba a estar esperando tres o cuatro horas más de lo normal. Amparo se enojaba cuando nos escuchaba hablar de eso y decía que si nos daba por hacer eso que ella no nos iba a sacar del calabozo.

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