martes, 5 de julio de 2016

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James nunca se había comprometido con ninguna mujer, lo suyo era vivir solo y estar siempre disponible a lo que pudiera suceder en sus sesiones dedicadas a coquetearle al  mayor número de mujeres posibles en el día. Viviendo con Amparo se preguntaba qué había pasado con él, en qué momento esa mujer lo había convencido de vivir juntos, en qué momento él accedió y dijo que sí. Amparo le gustaba y saber que había dejado a su marido para estar con él le gustaba más, pensar que era la mejor opción de alguien masajeaba su ego. Que Chucho se quedara solo no le preocupaba. Pero el cabello tapando el lavamanos, las interminables jornadas de aseo de los sábados, el ruido que hacía todos los días cuando se levantaba para ir al trabajo, los abrazos después de tirar a los que no se acostumbraba, y llegar tarde sin saber muy bien que responder cuando ella le preguntara donde estaba. Le gustaba Amparo pero no entendía muy bien porque ella estaba en su casa, no sabía lo que pasaba. Yo no me veía viviendo con alguien me dijo James una vez. Yo no le decía nada, no tenía nada que decirle.

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