viernes, 8 de julio de 2016

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La finca estaba perdida en el monte y no había rastro de que en algún momento ese terreno hubiera sido cultivado. Lo primero que hizo James fue pegar unas cuantas tablas que estaba desajustas en la casa que para haber estado tanto tiempo sola se mantenía en buen estado. Cortó algunas guadas para cambiar bigas. Salió a buscar leña y la arrumó en el patio. Después se sentó al bordo del río a ver el agua correr y a recordar ese día de su niñez cuando vio pasar a la señora que se arrojó en el para ahogarse. James trabajó duro y tumbó parte del monte para sembrar aguacates. El dinero que había llevado le alcanzaba para sostenerse mientras empezaba a cosechar los aguacates. En la noches James escuchaba radio en un aparato viejo que usaba su papá, la frecuencia de la emisora donde trabaja Amparo no llegaba hasta esa casa perdida en las montañas donde estaba viviendo James, escuchaba lo que se podía escuchar y mantenía al tanto de lo que sucedía con los ZBN004. A James lo tranquilizaba el carácter centralista de los ZBN004 que parecían imitar a los gobiernos más cercanos porque su presencia en las periferias era nula y él estaba en la periferia.

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