Nombre
Las monedas encontradas por Lucas esa tarde en una lata de galletas
enterrada a la raíz de un árbol de chachafruto estaban oxidadas. Eran viejas y
ya no circulaban. Nada se podía comprar con ellas. Lucas las pegó con cuidado
en una tabla grande que colgó en la portada y en la que se leía el nombre de la
finca: “El entierro de mi apa”.
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