jueves, 7 de abril de 2016

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Amparo disfrutaba hablar de películas, libros, y de cualquier listado de anécdotas que no pareciera una competencia para obtener el título de persona más interesante del planeta. Lo que no le gustaba ni un poco era verse involucrada en esas conversaciones de mujeres que son mamás. A mí los dolores me comenzaron a las tres de la tarde y Camilo nació a penas a las doce de la noche, fue horrible. Yo con Pablo rompí fuente a las nueve de la mañana y a las once ya había nacido, en cambio la segunda, con Sandra me empezaron los dolores y llegué a la clínica y nada que pasaba de uno en dilatación y el médico me mandó a caminar, mejor dicho casi que no. Yo sí como programé la cesaría porque estaba muy delicada. A mí me fue muy mal con Sofía eso me desgarré toda, es que ella era una muchachota, nació criada prácticamente. Amparo detestaba hacer parte de eso, ella no era mamá y no quería serlo. En las reuniones sociales ella prefería siempre hablar con hombres y en una de esas reuniones, huyendo de las historias de la maternidad que Amparo conoció a James. Le gustó mucho. 

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