El
método “preguntando se llega a roma” puesto en práctica para encontrar a los Rendón
obtiene una referencia sólida y recurrente. Siga por el camino de herradura y
cuando escuché una gritería, como si hubiera cerca una romería, mire hacia
arriba y sobre el filo se ve la casa, ahí viven los Rendón. Son cinco hermanos,
dos hombres y tres mujeres. El papá alto y flaco de bigote espeso. La mamá alta
y gorda, ella dice que alentada. Hablan a los gritos y juegan y se hacen chanzas
y se burlan unos de otros. Cuando llegó le ofrecieron aguapanela, lo mandaron a
entrar y se rieron de lo colorado que tenía los cachetes. Les dijo que se había
muerto el tío Virgilio y la casa estuvo en silencio por cinco minutos, si
alguien los hubiera buscando en ese momento no hubiera dado con ellos. Luego el
papá dijo que el tío Virgilio no podía comer frijoles con coles porque se
podría en pedos y no dejaba dormir y la casa volvió al bullicio.
sábado, 30 de abril de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Fragmentos 2
La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...
-
—¡Podemos ser otros aquí! —gritó el hombre, mientras se despegaba de la baranda en la que había estado recostado. Dejó caer su prótesis de...
-
La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...
-
Un día por completo perdido, podría decirse, en el encuentro de hoy, al que no sé si llamar asamblea y que fue en la calle, bloqueando el pa...
No hay comentarios:
Publicar un comentario