Miraban
de modo extraño las marcas que tenía en la piel. Rallas acompañadas por números
y nombres. Estaban dibujadas con distintos colores, en brazos, cuello, piernas
y espalda. Los demás bañistas que estaban en la playa no disimulaban la
curiosidad. Alguien le preguntó por el significado de sus tatuajes. Usted ha
visto que en algunas familias miden cada cierto tiempo a los niños para saber cuánto
han crecido y, las medidas van quedando ahí marcadas en la casa, dijo él. Lo entiendo esos tatuajes suyos son la
continuidad del crecimiento de sus hijos. No señor, dijo él, lo que pasa es que
yo antes era una columna de una casa vieja y a pesar de la transformación
sufrida las marcas permanecieron.
lunes, 25 de abril de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Fragmentos 2
La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...
-
—¡Podemos ser otros aquí! —gritó el hombre, mientras se despegaba de la baranda en la que había estado recostado. Dejó caer su prótesis de...
-
La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...
-
Un día por completo perdido, podría decirse, en el encuentro de hoy, al que no sé si llamar asamblea y que fue en la calle, bloqueando el pa...
No hay comentarios:
Publicar un comentario