Todas las mañanas alguien escribía en el parabrisas empañado del carro una frase de Pessoa, una distinta cada vez. Bajada de su apartamento con los ojos vendados empujada por unos tipos fornidos Luisa se perdía la frase que ellos borraban sin tomarse la molestia siquiera de leerla en voz alta antes de subirla al asiento de atrás. Si la hubieran leído tampoco hubiera importado, en sus voces nada era bello.
lunes, 25 de abril de 2016
La frase que se perdía
Todas las mañanas alguien escribía en el parabrisas empañado del carro una frase de Pessoa, una distinta cada vez. Bajada de su apartamento con los ojos vendados empujada por unos tipos fornidos Luisa se perdía la frase que ellos borraban sin tomarse la molestia siquiera de leerla en voz alta antes de subirla al asiento de atrás. Si la hubieran leído tampoco hubiera importado, en sus voces nada era bello.
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