miércoles, 27 de abril de 2016

Hermanos



Esa noche hablaron de la quebrada. El tema no se tocaba desde hacía mucho y, sin embargo surgió en ese momento mientras giraban las mazorcas sobre las brasas para que se doraran bien. Atrapaban renacuajos en los charquitos con tazas de totumo perforadas como cernidores. Ponían a los animales en baldes y al final los contaban para saber cuál de los dos era el ganador del juego. En la quebrada los vieron por última vez antes de que se los llevaran. Él fue sacado de la pesebrera donde alimentaba las vacas y ella horas después detenida en la huerta cuando llenaba bolsas negras con tierra para sembrar chapolas de café. Se movilizaron por el camino de herradura que coronaba el filo de la montaña. Los vieron alejarse antes de devolver los renacuajos al agua para irse a casa. Alguien jugaba el mismo juego, pero atrapando papás que no devolvían.

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