martes, 19 de abril de 2016

46

Eso ya no es para usted eso ya no es para usted, le dijo, y agarró a la niña por el brazo y la jaló para que ella no se fuera a subir en un caminador decorado con muñequitos exhibido en el almacén donde estaban madre e hija esa tarde. Chucho vio la situación y soltó la carcajada, la acción le resultó tremendamente cómica, Amparo se molestó con él por indiscreto, estaban haciendo la fila para pagar. En la casa Chucho se sentó en la cocina a tomar limonada, se acordó de la niña queriendo usar el aparatejo ese y se volvió a reír. Parece pendejo usted riéndose solo, y ahora qué es lo gracioso, preguntó Amparo. Lo mismo, le dijo Chucho, la niña esa. Yo no le veo lo cómico por ninguna parte, dijo Amparo. Pero yo sí, yo de niño no necesité una cosa de esas para aprender a caminar, tampoco tuve uno; y la niña esa quién sabe si hubiera tenido uno de esos. Y qué es lo divertido, preguntó Amparo. Que antes de que la niña intentara meterse en el caminador yo estaba pensando en hacer lo mismo, lo divertido es que me la imagino a usted diciéndome que eso ya no es para mí y que lo deje quieto. 

1 comentario:

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...