Eso
ya no es para usted eso ya no es para usted, le dijo, y agarró a la niña por el
brazo y la jaló para que ella no se fuera a subir en un caminador decorado con
muñequitos exhibido en el almacén donde estaban madre e hija esa tarde. Chucho
vio la situación y soltó la carcajada, la acción le resultó tremendamente cómica,
Amparo se molestó con él por indiscreto, estaban haciendo la fila para pagar. En
la casa Chucho se sentó en la cocina a tomar limonada, se acordó de la niña
queriendo usar el aparatejo ese y se volvió a reír. Parece pendejo usted riéndose
solo, y ahora qué es lo gracioso, preguntó Amparo. Lo mismo, le dijo Chucho, la
niña esa. Yo no le veo lo cómico por ninguna parte,
dijo Amparo. Pero yo sí, yo de niño no necesité una cosa de esas para aprender
a caminar, tampoco tuve uno; y la niña esa quién sabe si hubiera tenido uno de
esos. Y qué es lo divertido, preguntó Amparo. Que antes de que la niña
intentara meterse en el caminador yo estaba pensando en hacer lo mismo, lo
divertido es que me la imagino a usted diciéndome que eso ya no es para mí y
que lo deje quieto.
martes, 19 de abril de 2016
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