martes, 18 de junio de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -18 de junio del 2024

Martes de salvar el mundo. La cita es en el colegio Gimnasio del Pacifico, llueve a mares y aunque la cita es las ochos de la mañana no salgo de mi casa hasta que no escampa. Estoy en el punto de encuentro a las nueve y media de la mañana. En la programación emitida por el sindicato docente decía que se realizaría una conferencia y eventos culturales. Me encuentro con mi amigo que trabaja en la parte de servicios generales del colegio y me muestra donde puede dejar bien asegurada mi bicicleta. Hablamos basura un rato y luego me voy al coliseo donde se supone que se concentran todos. Saludo a mis compañeros. Nos hicimos la fotografía que enviamos al grupo de wasap en el que está la rectora para que ella vea que si estamos de paro, aunque asumo que la señora ni siquiera revisa esas imágenes. Me quedo a la espera de una conferencia que nunca llega y cuando me doy cuenta adelante un señor está invitando a los asistentes a participar de una clase de rumba terapia que prefiero ignorar y después al finalizar esa actividad otros profesores juagan microfútbol y voleibol. Hablo con la exnovia de un amigazo y nos podemos al día porque llevamos tiempo sin hablar, compartimos frustraciones y dejamos en claro que esta generación nuestra esta plagada de gente rota y triste y que ambos estamos vacíos pero que seguimos por aquí porque alguien debe alimentar el hambre voraz del capitalismo. Luego me voy, me despido de mis compañeros y sacó mi bicicleta y pedaleo y pienso que sí, que me gusta pedalear y que aunque la palabra disfrutar me resulte cada vez más extraña disfruto andar Tuluá en bici. Llego a mí casa y veo los titulares de las noticias del medio día y lidio con la ansiedad que me produce el paro y esa sensación extraña de estar desperdiciando el tiempo de los pelas que normalmente creo que no quieren nada. Me molesta sentir que esto que estoy haciendo que es participar de un paro no tiene sentido. Veo a Portugal ganarle un partido a República Checa y por la noche un niño en la tienda me pregunta que si me sé todos los países porque como enseño ciencias sociales debo saberme todos los países y le digo que no. Porque así es, no me sé todos los países. Soy un fiasco, pero no se lo digo. Pero el miércoles será otro día para reclamar en las calles y exigir educación de calidad para todos. 

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