Dice un estudiante que no tiene sentido celebrar el día de la bicicleta porque en la montaña no hay bicicletas y porque las bicicletas no le han aportado nada a este país.
Obvio pregunté por Parra y Patrocinio y Niño y Botero y Bernal y Quintana y Rigo y Cochise y todos esos grandes deportistas que desde los ochenta han estado metidos en las carreras extranjeras poniendo a sonar el nombre de Colombia durante la transmisión internacional de cada etapa; quise saber dónde queda eso de que el Colombia tenemos escarabajos y eso otro de que la movilidad limpia va a salvar el planeta del calentamiento.
Nada de eso le importa al estudiante porque él lo que quiere es tener una moto y un carro y no le interesa dar pedal en una ciudad apestada de hubo y en una montaña menos y saber de historia del deporte no le sirve ni para atrancar puertas.
Aunque eso no es para llenarse de esperanza y creer que los jóvenes se quieren quedar en el campo, no, no se quieren quedar, quieren estar en otra parte, pero en moto y en carro. Así funciona la vuelta, porque una cosas es celebrar días y otra hablar de aspiraciones y otra de como lograr las aspiraciones si querer estudiar.
Vale huevo el bachillerato, todos sabemos que sirve para poco pero, la universidad, esas es la que me pone a pensar, porque, no quieren ir a la universidad, eso es respetable, se pueden formar en carreras técnicas para el trabajo, cosa que tampoco les interesa mucho. Uno que otro quiere hacer una carrera, esa parte me parece todavía más triste, porque uno sabe, al evaluarlos, que no van a pasar del primer semestre, como digo, es raro esto de estar constantemente jugando a apagarnos la fe.
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