miércoles, 28 de marzo de 2018

Marcos


Llamó la tía Edelmira, que se murió Martha la hija mayor ahora por la tarde. Cómo así y qué le pasó. No sé, no pregunté. Marcos usted yo no sé dónde es que tiene la cabeza, cómo así que le dicen que alguien se murió y a usted no se le ocurre que lo más lógico es preguntar cómo murió o de qué. No le quise preguntar porque de pronto se ponía a llorar ahí y que incomodo uno sosteniendo un teléfono pegado a la oreja que se le va poniendo caliente de tanto esperar y una señora llorando al otro lado y yo sin saber que decirle ni nada. Yo ni sé cuál es la tía Edelmira. La tía Edelmira es una hermana de mi mamá, y qué más dijo. Nada más, yo le dije que usted la llamaba apenas llegara. Lo mismo fue la semana pasada, llamó mi prima Carmen para avisarme que ya había nacido el bebé y usted no fue capaz de preguntar ni cuanto había pesado ni cuanto había medido ni nada. Llama el marido de su hermana a pedir plata prestada y usted no es capaz de preguntar para qué la necesita. Deberíamos desconectar ese teléfono cuando usted no está. Si tuviera trabajo no se la pasaría acá metido respondiendo llamadas. La última vez que me ofrecieron trabajo era para eso para contestar el teléfono.

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