viernes, 16 de marzo de 2018

Marcos


Por acá no es lo mismo de antes. La gente no se sienta ya en las aceras afuera de las casas a esperar que el viento les dé en la cara y les mueva el pelo y les refresque las tetas o las huevas dependiendo del que sea. Hay mucho zancudo, aunque lo malo no es eso, lo malo era esa gente tan fea que pasaba mientras uno estaba ahí sentado. Pasaban y pasan porque todavía pasan pero la gente ya no se sienta afuera para no verlos para no oírlos, porque se les arrimaban y todo, a pedir. Pedían plata, comida, ropa vieja. Gente fea que huele maluco. Gente que yo no sé de donde viene. Por eso le digo que ya no es lo mismo, la gente ya no se sienta ahí afuera. Es que estar encerrado es mejor porque cuando ellos tocan la puerta, y es que tocan la puerta y todo para pedir, pues se hacen los locos y no les abren. Ya no es lo mismo mija, no es lo mismo. Y dónde está marquitos, ese pelao si vive bueno, él debería hablar con los amigos que tiene a ver si arreglan eso porque él si tiene con quién hablar, no como uno que no conoce a nadie. Marcos le dice a su mamá que los vecinos son muy fastidiosos pero a ella le gusta hablar con ellos así sea para oírlos quejarse.

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