Por acá no es lo mismo de antes. La gente no se sienta ya
en las aceras afuera de las casas a esperar que el viento les dé en la cara y
les mueva el pelo y les refresque las tetas o las huevas dependiendo del que
sea. Hay mucho zancudo, aunque lo malo no es eso, lo malo era esa gente tan fea
que pasaba mientras uno estaba ahí sentado. Pasaban y pasan porque todavía pasan
pero la gente ya no se sienta afuera para no verlos para no oírlos, porque se
les arrimaban y todo, a pedir. Pedían plata, comida, ropa vieja. Gente fea que
huele maluco. Gente que yo no sé de donde viene. Por eso le digo que ya no es
lo mismo, la gente ya no se sienta ahí afuera. Es que estar encerrado es mejor
porque cuando ellos tocan la puerta, y es que tocan la puerta y todo para
pedir, pues se hacen los locos y no les abren. Ya no es lo mismo mija, no es lo mismo. Y dónde
está marquitos, ese pelao si vive bueno, él debería hablar con los amigos que
tiene a ver si arreglan eso porque él si tiene con quién hablar, no como uno
que no conoce a nadie. Marcos le dice a su mamá que los vecinos son muy fastidiosos
pero a ella le gusta hablar con ellos así sea para oírlos quejarse.
viernes, 16 de marzo de 2018
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