Usted no se acuerda. Usted que se va a acordar si tenía
como tres o cuatro años no más. Su hermana seguro que tampoco se acuerda. Eso fue
para una semana santa, me acuerdo patentico porque nos fuimos a pasear al
pueblo, a la casa de mi mamá. A su papá le dio dizque por hacer el negocio del
año y fue y se compró un viaje de pescado, yo ni me acuerdo cuantos kilos. Él en
su cabeza estaba seguro de que eso lo vendía todo el jueves y que pal viernes
santo no le iba a quedar sino la historia de que ya lo había vendido todo para contarla con los bolsillo llenos de plata. El viernes como a las nueve de
la mañana le tocó a su abuelo y a sus tíos ponerse a abrir un hueco ahí en la
huerta de la casa para enterrar ese pescado porque eso se pudrió y si su papá
vendió tres kilos fue mucho. Mi papá cada que hundía la pala en la tierra decía
que trabajar un viernes santo era pecado pero que de todas formas más pecado era
dejar esa carroña por ahí a destapada en cualquier parte. Desde eso no volvió a comer pescado
su papá, no lo podía ni ver. Pues le estoy contando por eso mismo porque usted
no se acuerda, así sabe que es mejor no ponerse a negociar con muerto porque
eso se pudre.
miércoles, 28 de marzo de 2018
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