miércoles, 14 de marzo de 2018

Marcos 52


El dulce de guayaba es todo lo que uno necesita pa comenzar bien el día. Uno se levanta de la cama a las diez de la mañana y ve por la ventana que el sol está calentando como los putos diablos, se detiene un momentico a ver brillar los rayos de luz en la calle y luego dice: eavemaria que calor tan malparido el que nos va tocar hoy, y uno lo dice así en plural como si uno también saliera a trabajar duro, a pegar ladrillos o a techar casas o cargar gallinaza por el filo de una montaña. En la cocina uno lo ve, está ahí con esa disposición de enmelotar lo que sea, pero uno no piensa en nada morboso como una vieja o un tipo cubierto de pies a cabeza en dulce de guayaba sino que uno piensan es en una tostada o una galleta y ahí están las tostadas deseando ese dulce de guayaba así como lo desea uno. Es que el camino de la cama a la cocina a veces debería ser más largo solo para tener ese gustó de pasar más tiempo deseando comenzar bien el día saboreando el dulce. Dan hasta ganas de cambiar de cuarto con Marcos que duerme al fondo, al lado del patio trasero. Entonces uno se sienta ahí en el comedor con la tostada y los dedos untados de dulce listo para comenzar bien el día cuando se acuerda de que uno no más está de visita ahí donde la tía y que no se puede quedar a vivir ahí porque la tía con un vago tiene y de sobra y entonces uno sabe que Marcos es muy afortunado y también muy bueno haciendo dulce de guayaba.

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