martes, 20 de marzo de 2018

Marcos


Había un gentío aterrador en el centro comercial, que cosa tan impresionante. Casi que no salgo de allá, y yo que venía encartada con esas bolsas bien pesadas que estaban y eso ni por donde pasar. Dizque la réplica del señor de los milagros que la tenían ahí en el parqueadero, con misa campal y toda la cosa. No y usted hubiera visto, un montón de señoras con veladora en mano haciendo fila para mirar de cerquita al milagroso y rogarle que por favor les abra camino a los hijos para que consigan trabajo. Había gente llorando  porque el milagroso les había hecho muchos milagros y yo me decía, pues claro por eso es que se llama el milagroso. Tan boba mija y yo que me iba a poner hacer fila ahí, tras de qué, es que Marcos no es un vago porque no tenga oportunidades él está de vago porque quiere. Si él con esos amigo que tiene no es sino abrir la boca y de una lo ubican, pero no, él prefiere ayudarle a otros a conseguir trabajo y seguir ahí en la casa como si nada como si se fuera morir mañana. Yo más bien debería pedirle al milagroso es pa que ese guevaleto se vaya de la casa, pero uno que va andar poniendo a prueba al milagroso para que después quede mal por no cumplir.

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