miércoles, 11 de octubre de 2023

Irse, quedando -98

Ve, papi, por qué no te quedas vos con Mateo y Rambo, viendo que ahora no vivís ya con tus papás, lo que necesitas es compañía, eso me dijo Emilio, un amigo del barrio que ya tiene los tiquetes comprados para irse a vivir a Portugal. Yo es que no se los quiero dejar a cualquiera, mejor dicho, papi, es que yo no los quiero dejar, pero, pues toca, porque la vuelta esa así, yo no tengo como pagarle pasajes a esos animales por ahora, y tampoco sería prudente uno pegar por allá a aventurear encartado con dos perros, eso sería poner a los animalitos a sufrir. Ojalá yo tuviera familia, papi, pero vos sabes que yo soy solo, no somos sino mi mujer y yo y como la familia de ella no vive acá, no hay quien se quede con los perritos, y el tema es que yo tampoco se los voy a dejar a cualquiera, luego resultan bien pailas con los animalitos y los ponen es a pasar hambre y los tiran por ahí en una terraza al sol y al agua, o los encierran y no los vuelven a sacar a correr en el parque. Le dije a Emilio que yo nunca había tenido perros y que tampoco me quedaba tiempo para cuidarlos y que para encerrarlos en la casa, todo el día solos, tiempo sobraba. Qué cagada, papi, qué cagada a lo bien, porque vos sos bien, papi, yo creo que los animalitos quedarían bien con vos, pero ni modo, si es verdad que no tenés tiempo, pues te doy la razón. Lo que no le dije a Emilio es que en últimas los perros son una responsabilidad enorme y que justamente había decidido no tener hijos para evitar ese tipo de responsabilidad y que no me iba a meter a cuidar a un perro al que toca comprarle comida y al que toca sacar y al que toca bañar y llevar al veterinario, menos iba a cuidar a dos animales que juntos deben pesar casi los 100 kilos y que deben comerse más de lo que me puedo gastar yo al mes en mercado. Es raro eso, pero muchos de mis amigos que prefieren no tener hijos por los gastos y porque dizque quieren conservar la libertad terminan teniendo un perro al que le pagan guardería y le celebran el cumpleaños con fiesta e invitados.  Raro. Por no decir que más de uno aplaza o cancela vacaciones porque no consiguen con quién dejar al animal. Lo que supe tiempo después fue que Emilio termino dejando a Mateo y a Rambo con un señor de una finca en Tres Esquinas y que cada mes le manda plata para qué les compré la comida mientras reúne lo que necesita para volver por ellos y llevárselos.

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