martes, 3 de octubre de 2023

Irse, quedando -89

Las videollamadas van y vienen entre los que están en el extranjero y los que se quedaron en su suelo. Ni por asomo alguien se detiene a pensar en esas comunicaciones por carta que sostuvieron los que vivieron antes del teléfono o el internet. Ni siquiera esos que van por ahí creyéndose los últimos románticos, mantiene una relación por carta. No sé si mi mamá hablaría con la misma frecuencia con mi hermana si tuvieran que comunicarse por teléfono fijo o por correo electrónico. Eso sí, con tanto desarrollo en el campo de las comunicaciones, el contacto con los amigos y la familia es siempre multimedia y se mezclan las fotografías con las notas de voz y los videos y el texto y las llamadas y las videollamadas, el afecto vivo a través de una máquina de respiración artificial que viene a ser el internet. Luego, tal vez el afecto pueda mantearse vivo a través de la inteligencia artificial y los que están lejos puedan saludar en las mañanas y ponernos al día de su cotidianidad programando a una aplicación que pueda mantener la fluidez mientras ellos siguen con sus vidas y sus tres trabajos y su disfrute de la tranquilidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...