viernes, 6 de octubre de 2023

Irse, quedando -94

No tengo hijos y no los voy a tener, tampoco los tienen muchos de mis amigos y a muchas de mis conocidas parece que eso las incomoda, no los tienen todavía, pero podría decirse que desean tenerlos, desean ser madres, y dudan porque la idea de albergar en sus vientres a niños de tipos como yo debe espantar y acongojar a miles. 

En la fila para la vasectomía, una propuesta podría cambiar la dedición. 

Si alguien pudiera dar alguna garantía, por ejemplo, a mí me dicen que si decido formar un hogar y ser padre, mi hijo será Messi, obvio Messi ya nació, ya tiene un padre, pero bueno, ese es el ejemplo de la lógica que tendría la garantía. 

Mire, si usted decide ser padre, sin ninguna sombra de duda su hijo será, digamos, tan importante por lo que hará, como lo es Zuckerberg, Mourinho, Shakira, Nadal, Bezos, Ronaldo, King y decenas más de personajes de eso de los que usted se sabe el apellido o el nombre si siquiera querer, esos que son grandes e inspiran. 

Nunca, de ninguna manera, su hijo será un tipo como usted, nunca su hija será una mujer como usted, nunca usted como padre sentirá la vergüenza o la pena que justo usted le ha hecho sentir a su padre. 

Si la garantía fuera esa, yo seguro sería un padre, abandonaría esta tontería de escribir novelas y seguro como tantos correría lejos de este país y buscaría como migrante que ese niño pueda convertirse en eso que la garantía prometió. Pero no existe tal garantía y yo no puedo ser padre porque no tengo ni un cuarto del coraje y la valentía y la entereza y la fuerza que tiene mi papá, yo no podría soportar que un hijo me diga que quiere ser novelista.

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