jueves, 24 de mayo de 2018
Marcos
Que susto tan malparido el que se pega Marcos cuando lo saluda en la calle alguien que él no conoce o que no identifique con un solo vistazo rápido porque Marcos conoce a tanta gente y se acuerda de tanta otra que si los relámpagos tuvieran cara él sabría como se llaman y de quién son hijos. La semana pasada le pasó eso, un tipo que Marcos no recordaba haber visto lo saludó por su nombre y apellido. Marcos se fue para la casa pensando en el tipo y le contó a su mamá lo sucedido que parecía ser insignificantes como si el tipo que lo saludó hubiera sido un Marcos que venía del futuro o de otro universo. La mamá de Marcos le dijo que dejará el drama, lo normal es que lo saluden, usted no se la pasa pues haciendo eso, consiguiendo amigos haciendo contactos, dejándose ver. Lo que pasa es que ahora me va a tocar seguir pasando por allá todos los días hasta que me vuelva a encontrar a ese señor para poderle preguntar de donde es qué me conoce y para conocerlo yo a él y saber cómo se llama para venderle rifas si hace falta o para invitarlo a votar por algún amigo mio. Menos mal que no tiene que pedir permiso en el trabajo para dedicarse de tiempo completo a buscar a ese señor, dijo la mamá de Marcos. Él entendió la ironía pero para molestar a su mamá, le preguntó, cuál trabajo mami.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Fragmentos 2
La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...
-
—¡Podemos ser otros aquí! —gritó el hombre, mientras se despegaba de la baranda en la que había estado recostado. Dejó caer su prótesis de...
-
La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...
-
Un día por completo perdido, podría decirse, en el encuentro de hoy, al que no sé si llamar asamblea y que fue en la calle, bloqueando el pa...
No hay comentarios:
Publicar un comentario