miércoles, 2 de mayo de 2018

Marcos


Una vecina dijo que el tipo roncaba fuerte y que rumbaba como un camión viejo. Otra vecina confirmó lo anterior y agregó que el tipo no olía a licor y que tampoco estaba sucio o golpeado. Un chofer de bus que pasó por ahí dijo que no se movía y que estaba boca abajo sin respirar. Marcos oyó muchas versiones porque se levantó tarde y de lo sucedió le tocaron las narraciones ajenas y no la participación directa como chismoso desde la barrera. Alguien llamó y pidió una ambulancia, seguro asustado de ver a ese tipo ahí tirado y el que llamó tiene que ser madrugador porque vea que apenas son las cinco y media. Levantaron al tipo lo acostaron en la camilla y lo alcanzaron a subir a la ambulancia y ya iban a arrancar cuando se despertó el tipo, desubicado y más puto que una quema les gritó que si era que se había enguevonado o qué hijueputas, que porqué lo tenía ahí subido si él no estaba enfermo. Es que usted estaba tirado en la calle y la moto estaba tirada al lado, le dijeron los que venían en la ambulancia. Y dónde me ven accidentado, a ver dónde me ven la sangre, digan a ver.  Entre gritos que más parecían berrinches de niño mal dormido el tipo se sentó en la mitad de la calle impidiendo el paso de los carros que bajaban y de los buses grandes que a esa hora recogen a tanta gente que va para sus trabajos. El tipo seguía puto y vino la policía y vino más policía y vino Marcos y vio como se lo llevaban en la patrulla y se iban todos y ahí quedaban los vecinos sin saber que había pasado y porqué el tipo estaba durmiendo en la calle.

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