Ella empezó a decir que tenía frío. Lo dijo una vez y
cruzó los brazos acariciándose con velocidad los hombros pero sin perder la
delicadeza que al parecer era la más interesada en quedarse hasta esa hora en el
restaurante. Marcos notó que la muchacha quería su saco cuando por tercera vez
le dijo que estaba haciendo mucho frío repitiendo el mismo movimiento con los
brazos. Acá es donde deberíamos recrear ese lugar común de las películas en el
que el hombre se quita la chaqueta y se la entrega a la mujer en un gesto de
protección que su brío es incapaz de perdonar. Marcos le dijo eso a
ella muy serio, no había estado tan serio durante la comida ni en la conversación con los diputados. Ella le
sonrió como esperando a que Marcos materializara las palabras que acaba de
pronunciar, pero Marcos no se quitó el sacó. Si acá estuviéramos haciendo una película
yo le prestaría la chaqueta pero viendo que no es así y que de verdad está
haciendo frío mejor me quedó admirando su capacidad para tolerar las bajas
temperaturas.
martes, 1 de mayo de 2018
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