Marcos cortó una flor y llovió y llovió y Marcos se acordó
que eso era una canción y botó la flor y se metió debajo del paraguas negro que
le prestó una amiga a su mamá y que él nunca devolvió porque estaba muy bueno
como para dejar de usarlo por andar devolviéndolo. Se paró al lado de la reja
en medio de un montón de madres envueltas en sacos y chaquetas impermeables que
cargaban bajo brazo y brazo más chaquetas y bufandas y ruanas. Cuando los niños
fueron saliendo de la escuela las madres saludaban a sus niños enfundándolos en
tanta prenda calurosa que traían. El sobrino de Marcos salió y Marcos le
entregó el paraguas, métase usted ahí debajo que compartir paraguas es una
pendejada incomoda que no se ve bonita sino en películas, además ya está escampando,
dijo Marcos. Pero qué pasó tío porque no le trajo chaquetica al niño, preguntó
la profesora que estaba encargada de coordinar la salida y el sobrino de Marcos
se apresuró a responder que al tío no le gustaban las chaquetas. Marcos miró a
su sobrino con gustó y agregó a la respuesta que no estaba haciendo frío, los
niños recién enfundados creían lo mismo pero Marcos no era el tío de todos.
martes, 8 de mayo de 2018
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