martes, 8 de mayo de 2018

Marcos


Marcos cortó una flor y llovió y llovió y Marcos se acordó que eso era una canción y botó la flor y se metió debajo del paraguas negro que le prestó una amiga a su mamá y que él nunca devolvió porque estaba muy bueno como para dejar de usarlo por andar devolviéndolo. Se paró al lado de la reja en medio de un montón de madres envueltas en sacos y chaquetas impermeables que cargaban bajo brazo y brazo más chaquetas y bufandas y ruanas. Cuando los niños fueron saliendo de la escuela las madres saludaban a sus niños enfundándolos en tanta prenda calurosa que traían. El sobrino de Marcos salió y Marcos le entregó el paraguas, métase usted ahí debajo que compartir paraguas es una pendejada incomoda que no se ve bonita sino en películas, además ya está escampando, dijo Marcos. Pero qué pasó tío porque no le trajo chaquetica al niño, preguntó la profesora que estaba encargada de coordinar la salida y el sobrino de Marcos se apresuró a responder que al tío no le gustaban las chaquetas. Marcos miró a su sobrino con gustó y agregó a la respuesta que no estaba haciendo frío, los niños recién enfundados creían lo mismo pero Marcos no era el tío de todos.

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