miércoles, 3 de mayo de 2017

La caja


Tras dos semanas de investigación las autoridades no han podido determinar cómo llegó la caja fuerte al separador vial de la autopista norte ni quién la dejó allí. Fue necesaria una grúa para levantarla y trasladarla a la bodega del ejército y un grupo de antimotines para controlar a la multitud que se oponía al retiro de la caja.

Decían que estaba llena de esmeraldas y otros que de lingotes de oro, otros decían que estaba llena de escrituras de fincas ganaderas en el llano. Alguien dijo que adentro estaba la formula química de un nuevo combustible y otro para no quedarse atrás y hacerse el interesante dijo que dentro de la caja había algo así como un hoyo negro y otro que un gato que no estaba ni vivo ni muerto.

Antes de que el ejército se llevara la caja cientos de personas se habían acercado para mirarla, tocarla o intentar abrirla. Decían que él que consiguiera abrirla sería el dueño de su contenido y como el contenido era incierto nadie se arriesgaba abrirla a las malas, era mejor evitar posibles daños. Un fotógrafo dijo que estaba seguro de que esa caja fuerte era una pieza de arte moderno y le hizo fotografías a todo el que se acercara a contemplarla.

Aún sin saber que había adentro la multitud decía que el ejército se iba a quedar con todo y que no era justo que siempre pasara lo mismo. La operación de traslado de la caja apareció en todos los noticieros y periódicos. El general dijo que la caja estaba segura pero que los expertos consideraban que no era recomendable intentar abrirla porque era posible que adentro hubiera una bomba.

La caja fuerte de la autopista norte es la historia que cuentan todos desde hace más de veinte años en Tuluá, gente viene de otras partes a ver la caja y hasta la nasa la ha estudiado o eso dicen los boletines oficiales del ejército y la caja sigue cerrada.


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