martes, 7 de junio de 2016

Velas




Había una vez en un pueblo pequeñito un señor muy devoto a los santos que necesitaba un milagro. El velón que le bendijo el cura el domingo de resurrección estaba acabado y lo único que tenía para prenderles a los santos eran unas velitas de cumpleaños que no había podido poner en la torta de su hijo mayor que no alcanzó a cumplir los cinco años. Él pito mató a muchos niños en el pueblo antes de que aparecieran con la vacuna. La esposa le decía al señor que cómo iban a hacerle el milagro antes de que el santo de ese día soplara las velas y pidiera el deseo.

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