lunes, 6 de junio de 2016

Negar



David Senna tenía muchos cuentos malos que nadie quería publicar incluso era un problema que alguien le ayudara a corregirlos, pero él no los botaba porque aún tenían futuro. Ponía una fe extraña en cualquier historia llevada al papel. Antes de sentarse a escribir una historia la pensaba mucho, la trataba y maltrataba de distintos modos y sólo cuando creía que valía la pena se sentaba a escribirla. También decía que un aspirante a escritor debía escribir muchos cuentos, todos los que le fuera posible en el día y en la noche, esa era la única manera de poder negarlos en un momento dado. Cuando alguien le pregunté por uno de esos cuentos malos él podrá decir que no recuerda ese cuento y que seguro no lo escribió él. Cuando el preguntón le muestre el cuento en uno de sus libros entonces él dirá que seguramente ese cuento fue escrito por alguien más mientras él pasaba las borracheras en una habitación de hotel barato.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...