Laura
dejó de echarse los picados con los muchachos de la cuadra. Le dan a la pelota
todas las noches y varias veces han tenido que hacer vaca para pagar los
vidrios que les rompen a los vecinos con los balonazos. Laura juega bien y no
le tiene miedo a los ataques de los muchachos. Algunos saben que no juegan tan bien como ella. Lo que
no sabían era que iba a dejar de jugar. Después del velorio todo cambio. La
mamá de Laura no dejaba de llorar mientras su esposo la consolaba. La abuela de
Laura murió a los 63 años y en ese velorio ella conoció a un tipo que le gustó
y se convirtió en el novio, él la convenció de no jugar más.
miércoles, 22 de junio de 2016
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