El
cazador del pequeño desastre disfruta ver la cara de tristeza de los
infortunados. Observa con cuidado los detalles que en una situación particular
pueden generar ese pequeño desastre. El Cazador del pequeño desastre es la
memoria viva de la víctima que no puede verse sufriendo. El cazador del
desastre quiere siempre estar ahí y ser testigo directo de lo ocurrido. El pequeño desastre preferido por
todos los cazadores es el del derrame, la caída, el chorreado y, su
consecuencia inevitable, la mancha. El cazador es feliz viendo como las
camisas, blusas, vestidos, pantalones de los comensales se manchan con salsas y
vinos entre otros. Y lo que viene luego,
esa prisa para limpiar, mal limpiar la prenda echada a perder. El cazador del
pequeño desastre como nadie es un cliente fiel de domicilio, no se puede
permitir el peligro de asistir a un restaurante donde pueda ser cazado.
jueves, 9 de junio de 2016
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