jueves, 23 de junio de 2016

Nombre



Yo sé que usted no entiende lo que le voy a decir pero a mí desde niño me persigue un nombre y no le voy a decir cual nombre todavía, lo que quiero que entienda es que de verdad ese nombre me persigue y no es el mío, así como se lo digo creerá que es el mío, pero no, no es. Me persigue un nombre de una mujer, el nombre que le digo era el de mi abuela. Así se llama también… pida, pida más empanadas que lo veo como aburrido y échele ají que es bien rico. Bueno como le digo, así se llamaba mi abuela, luego una muchacha del colegio que me importó mucho también se llamaba así, y luego en la universidad otras dos se llamaban igual o sea la mayoría de las mujeres con las que me he relacionado se llaman igual que mi abuela, es más, con decirle que trabajé un tiempo en una panadería y también se llamaba así. No son ganas de joder, la verdad es que a mí ese nombre me persigue. Espere no se vaya que ya casi le digo lo que le quiero decir, espere, lo que pasa es que mi abuela se llamaba como se llama su mamá y pues que su mamá y yo nos vamos a vivir juntos mijo, no le parece muy bueno. Espere espere no se ponga así, no coma más ají que le está haciendo daño, vea no se empute que es verdad ese nombre me persigue no es culpa de su mamá ni mía, venga mijo, venga, no me deje hablando sólo.

miércoles, 22 de junio de 2016

Picadito




Laura dejó de echarse los picados con los muchachos de la cuadra. Le dan a la pelota todas las noches y varias veces han tenido que hacer vaca para pagar los vidrios que les rompen a los vecinos con los balonazos. Laura juega bien y no le tiene miedo a los ataques de los muchachos. Algunos  saben que no juegan tan bien como ella. Lo que no sabían era que iba a dejar de jugar. Después del velorio todo cambio. La mamá de Laura no dejaba de llorar mientras su esposo la consolaba. La abuela de Laura murió a los 63 años y en ese velorio ella conoció a un tipo que le gustó y se convirtió en el novio, él la convenció de no jugar más.

martes, 21 de junio de 2016

Trio





No hay tanta gente en la entrada del teatro. El regreso de Los tomadores de aguardiente prometía una desbordada reacción del público que no ocurrio. Las canciones suenan bien, ellos las tocan con cariño y en medio de la borrachera son pocos los errores cometidos. La gente canta también. El trio llevaba más de diez años sin tocar, el precio del licor acabó con el grupo y la rebaja en los impuestos liderada por un presidente alcohólico permitió el reencuentro. Tomar mucho vuelve a ser un plan de vida para los músicos. En el concierto anuncian nuevo disco con colaboraciones del mejor fan, el presidente.

miércoles, 15 de junio de 2016

55



James dice que el primer televisor que el vio estaba en la casa de los Gonzales que vivían a media hora de camino de donde él jornaleaba y que todas las noches en semana subían varios a ver programas donde el vecino que los dejaba entrar a la sala. Era buena gente el finado, él era como uno, tenía unos cafetales viejos y no era que le fuera muy bien, pero el televisor se lo regaló un hijo que había estudiado en la universidad, tenía plata. Los que tenían televisor eran poquitos y uno caminaba hasta donde hubiera y lo dejaran a uno ver.

Me acuerdo que vimos vendaval y El gallo de oro, La Marquesa de Yolombó y otro poco de novelas. Cuando se terminaban las novelas la mujer de Gonzales doña Socorro nos daba tinto y el viejo Gonzales empezaba a contar los sustos que le habían metido por ese camino por el que teníamos que volver a la casa y había gente que se cagaba de miedo, es que todo el mundo no es tan verraco y resuelto como he sido yo, decía james. El viejo Gonzales hablaba de duendes y de calaveras y de ánimas y de huacas y otras cosas. James dice que él no vio nunca nada de eso, y él caminaba sin linterna ni nada. Lo que sí dice que lo asusto y no se le olvida nunca fue la vez que vio tres luces subir y bajar dando vueltas sobre el copo de un cedro que estaba más abajo del camino. Los otros jornaleros se habían ido adelante y él iba sólo y el piso tembló se sentía como si el árbol se desprendiera del piso y las luces lo jalaran, pero no pasó nada, las luces se desaparecieron y en el cafetal al otro día trabajando comentaban sobre el temblor. James dice que después de un unos años cuando ya él había dejado el campo para vivir en distintas ciudades se enteró de que lo que había visto se llamaba un ovni. Y que por eso le inquietaba el tema.

martes, 14 de junio de 2016

54



Cuando Chucho estaba muy enojado Amparo le servía algo de comer, caliente y suficiente para sobrar. Ella lo conocía y sabía que el hambre lo enfurecía, por eso cuando lo veía haciendo mala cara o cuando pasaba mucho tiempo sin abrir la boca seguro era hambre lo que tenía. Es que uno con hambre es capaz de muchas cosas. Mire que un señor llegó a la casa después de estar todo el día desyerbando quemado de tanto aparar sol y le dijeron que la niña se había ido, que se había volado con ese novio que tenía y el señor más puto que una quema se fue de la casa machete en mano loma arriba a más de una hora de camino a buscar a la niña en la casa de la familia del muchacho. Llegó cansado, ya oscurecía, le ladraron los perros cuando entró al patio de la casa y no saludó, qué donde estaba la niña preguntó y qué donde estaba el jijuputa ese que se la había llevado y que venía a llevársela y que le daba machete al que no la quisiera dejar llevar. Y la mamá del muchacho no le respondió nada, hizo como si no lo hubiera oído y le sirvió agua de panela y el señor con la garganta seca de la rabia y del cansancio se tomó dos tasas. La señora no le dio tiempo de nada y le sirvió comida, frijoles con chicharrón y lo invitó a sentarse y no hubo que insistir mucho para convencerlo de sentarse a la mesa porque el aroma de la comida caliente ya lo tenía convencido. Después de comer el señor se olvidó de machetear a cualquiera y le dijo a la señora que le respondiera ella por el hijo y se comprometiera a que cuidara a la niña y que el muchacho ese le diera buena vida. El señor se volvió para la casa, lleno y calmado. Si esa señora no le ofrece comida al tipo él acaba con esa casa, le dijo Chucho a Amparo. Es que tener hambre da mucha putería.

lunes, 13 de junio de 2016

Lo que lleva con él



David Senna tiene un vecino en silla de ruedas que se queda toda la tarde en la acera de su casa viendo pasar gente, los que aún caminan dice el viejo. Cuando Senna sale le pregunta si va a llover. El viejo responde de distintas formas. Yo creo que llueve. Qué hijueputas voy a saber. Deje el miedo que usted no carga ni sal ni azúcar. A David Senna no le importa mojarse, no lo afecta si llueve o no pero le gusta el viejo, le gusta que sea la voz de él lo último que oye cuando cierra la puerta de su casa.

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...