jueves, 12 de abril de 2018

Marcos


Marcos leyó en el periódico una columna de opinión que escribió uno de sus amigos y ahí mismo lo llamó para decirle que era un pendejo. Usted porque se pone a escribir sobre corrupción y negocios chimbos en empresas públicas contando todos los detalles de cómo funciona; vea yo le leí eso a mí mamá y ella ahí mismo me dijo, ese señor sabe tanto de eso que está diciendo que parece que el negocio se lo hubiera inventado él. Yo que le iba a decir que usted lo que está es ardido porque antes el que robaba ahí era usted y ahora están robando otros que no son los suyos. No señor no tiene nada que ver con que yo sea amigo del alcalde ni nada de eso, no hable maricadas que usted mejor que nadie sabe que los próximos 20 alcaldes de este pueblo son amigos míos, es que el negocio mío es ese, tener amigos. A bueno pues por eso le estoy diciendo que piense antes de escribir, sino no le estuviera diciendo que cuando se pone a decir lo que dice creyendo que está encochinando a otros lo único que está haciendo es dando papaya para que lo jodan a usted. Dizque preguntando quién es el jefe político del gerente de esa empresa, qué tal este marica, acaso el primer jefe político de los gerentes no fue usted, no era usted el que ponía y quitaba empleados. No señor no me diga que no, conmigo no tiene que negar nada ni hacerse el inocente, yo no lo juzgo yo le digo que no sea bobo, no de papaya. Deje que en los periódicos escriban los que saben, usted siga trabajando en lo suyo. Marcos colgó el teléfono y le dijo a su mamá que si iba para la casa de la hermana ayudarle con una tarea del niño. 

Marcos


Hombre pero es que se tipo no duerme sino que entra en coma. Yo no sé quién será pero ahí lo vi en el noticiero dizque él se levantó y fue a la cocina a hacer tinto y luego salió al corredor con el pocillo en la mano y ahí vio que en el barranco del frente donde por la noche estaba la casa de Reinaldo no había casa sino un chorriadero, el señor dijo que él vio eso y se hecho la bendición y ahí mismo salió al patio y miro para abajo y allá estaban en el bordo del río entre barro y piedras las tablas y las hojas de zinc de las que estaba hecha la casa de Reinaldo. Es que cuñado diga usted que llueve toda la noche, que llueve tanto que se derrumba un barranco y se lleva una casa con él y uno ni oye ni nada y no se da cuenta sino hasta que se levanta, es que eso es morirse. Marcos miro a su cuñado que juzgaba al señor de las noticias como si dormir fuera un crimen o como si haber estado despierto le hubiera permito al señor salvar la vida de Reinaldo. Yo me duermo igual o peor, le dijo Marcos a su cuñado. No, es que de usted no me queda duda, pero es que usted es un vago que no sabe sino dormir en cambio la gente de por allá de la montaña es trabajadora. Pues si duermo yo que no trabajo según usted imagine esa gente que trabaja tanto, como se acostarán de cansados, normal que el señor no oyera nada. Marcos no dijo nada pero en su cabeza lo que se repetía era que si Reinaldo y el otro señor hubieran estado viviendo juntos en vez de ser dos viejos solitarios por allá tan lejos Reinaldo seguiría vivo. Seguro que eso les pasó por quererse de lejos. 

miércoles, 11 de abril de 2018

Marcos


Vino una vecina nueva medio cabreada con un papel arrugado de tanto manoseo. Se lo mostró a la mamá de Marcos a ver si ella había visto alguna vez ese símbolo. La mamá de Marcos le dijo que no, sin detallarlo mucho. El símbolo era un triángulo amarillo mal hecho que de escabroso no tenía sino lo que la muchacha decía sobre él. Según ella el símbolo estaba pegado como una etiqueta en todas las puertas de la casa y para ella que eso era pura brujería. La mamá de Marcos le dijo a la muchacha que Alcira llevaba mucho tiempo viviendo en el barrio y que ninguna de las personas que arrendó cuartos antes de usted se quejó de nada. La muchacha dijo que esa señora era rara. Lo que más me asusta es lo que pasa cada que voy a abrir la puerta, usted viera la tembladera que a mí me agarra cada que voy a meter esa llave en la chapa, es que no soy capaz de abrir, y siempre tiene que venir ella y ayudarme. La mamá de Marcos lo llamó y le mostró el papel. Marcos le dijo que él de símbolos no sabía pero que si le daba miedo pues que se cuidara y cuidara los calzones, no los deje por ahí a la mano. La muchacha miró a Marcos como si fuera un payaso de circo quebrado de barrio bajo. Pero vea vecina el problema no es el símbolo, el problema es lo poquito que le gustan a las brujas los chismes, dijo Marcos yéndose otra vez para la cocina y desde allá le dijo que era verdad que la gente se iba de esa casa no se quejaba de nada porque los muertos no se quejan. No le pare bolas que es por joderla, dijo la mamá de Marcos acompañando a la muchacha a la salida. No se preocupe niña pero si quiere le mando Marcos para que la acompañe. La muchacha se fue.

martes, 10 de abril de 2018

Marcos


Marcos no se le esconde a nadie. Marcos quiere que lo vean y lo saluden porque sabe que conocer gente sirve para conseguir cosas o para vender rifas o para vender arroz con leche. Pero a la profesora Jimena Marcos se le esconde siempre. Marcos la ve y se despeina y le sudan las manos y empieza a mirar para todas partes como si lo estuvieran persiguiendo para pedirle plata prestada. La profesora Jimena le enseñó economía y política en el colegio, él se enamoró de ella cuando la vio entrar al salón con un vestido sastre azul claro y el pelo suelto con mechones que le caían a la frente cuando hablaba y escribía en el tablero y que ella se acomodaba con una gracia que Marcos no ha vuelto a ver. Cuando Marcos oye hablar de segunda guerra mundial o del debe y haber lo que ve en su cabeza es a la profesora Jimena acomodándose el pelo. Desde que salió del colegio hasta hoy Marcos se ve como si tuviera cincuenta años más y la profesora Jimena por el contrario se ve más joven y más bonita. La mamá de Marcos no sabe que existe solo una persona capaz de poner a trabajar a su hijo y que esa es la profesora Jimena pero Marcos si lo sabe y por eso se le esconde. Le da miedo que lo juzgue porque no trabaja y que se dé cuenta que ella está más joven que él. Hablar con Jimena obligaría a Marcos a replantearse su vida y por eso cuando la ve mejor sale a correr.

Marcos


A Marcos no le gustan los motoratones porque en las noticias han estado diciendo que los están desapareciendo. Imagínese que vayan a desaparecer a un tipo de esos y uno venga con él de pasajero y pague el pato por estar en la moto equivocada y resulte desaparecido también. Qué horrible que los amigos de uno lo encuentren por ahí en un caño, le dice Marcos a su mamá. Si no hubiera empezado a llover Marcos hubiera caminado pero tenía afán y no se quería mojar porque estaba triste y cuando está triste siente que todo el día le llueve por dentro con relámpagos y rayos y casas destechadas y vacas ahogadas. El motoraton era un señor de camisa curtida y brazos quemados por el sol de otros días. Marcos no habla con los taxistas cuando va en taxi y tampoco desea hablar con los motoraones cuando va en moto pero como el motoraton empezó a contarle a Marcos que él había sido joven y Marcos lo dejó hablar y se dijo en su cabeza que claro que como ese señor ya estaba viejo seguro había envejecido y no nacido viejo porque sería muy raro eso de nacer viejo. Usted ve esa señora que va ahí, yo ande con esa cuando era joven usted hubiera visto, le pegaba unas manoseadas, pero la vieja se pinchó, montó un asadero de arepas y se pinchó con eso porque empezó a irle lo más de bien. Hay gente así, se pinchan porque les va bien. El caso es que se pinchó con esa arepa. Marcos le decía que sí, que como así, que era verdad, que había gente así, que claro. Y vea usted como es la vida ahora está dizque sola la señora, dijo el motoraton. Marcos le dijo que la buscara y le volviera hablar y el motoraton dijo que no que ya pa qué, a uno viejo ya ni se le para. Marcos se dijo en la cabeza que si hubiera nacido viejo no se acordaría que antes sí se le paraba y ahora no. Marcos le pagó al motoraton y entró a la casa pensando en lo bueno que sería que a ese señor no lo fueran a desaparecer.

lunes, 9 de abril de 2018

Marcos


Un amigo de Marcos trajo de Luisiana una docena de cervezas que tenían una caricatura de la cara de Edgar Allan Poe en la etiqueta. Marcos nunca ha ido a Estados Unidos porque le da miedo subirse a un avión. La verdad es que a Marcos a duras penas ha salido de Tuluá porque más que a los aviones le tiene miedo a los peajes. Lo importante es que Marcos tiene muchos amigos que viajan y por eso les encarga cosas, pero no lo hace de manera directa. Lo que él hace es insinuar que en esta o aquella ciudad venden algo que es muy rico y sería muy bueno probar y les dice eso a sus amigos cuando sabe a qué lugar se dirigen. Las cervezas con la cara de Poe en la etiqueta tenían una tapa morada que dotaba las botellas de una belleza que daba ganas de dejarlas enteritas sobre una estantería recogiendo polvo, eso dijo el amigo de Marcos y Marcos le dijo este marica si es muy bobo, no mijo, yo coleccionista no soy, yo pa limpiar polvo no sirvo, eso no lo tenemos es que tomar. Y Marcos y su amigo se tomaron las cervezas que tenía la cara de Poe en la etiqueta. Marcos dijo que eso era pura etiqueta y el amigo dijo que no se las hubiera tomado todas, debimos guardar una. Poe no guardaba licor hay que ser como Poe, dijo Marcos, bueno le dijeron que dijo eso porque él no se acuerda sino que despertó acostado en el baño.  

jueves, 5 de abril de 2018

Marcos


Yo no sé por qué hay gente que sale a caminar en pareja y no habla. Van por ahí por la doble calzada que son como seis kilómetros de caminata uno al lado del otro y callados sin decir nada como si tuvieran miedo de que los fueran a oír. Imagínese, como si de pronto los fuera a oír uno que es el que camina por ahí sin estar interesado ni un poco en saber de qué  van sus putas vidas. Y es que a mí no me importa que ocurra con los otros pero cuando me pasan por el lado caminando y cuando yo paso por el lado de ellos, verlos ir y no oírlos me descompone. Si es que uno quiere caminar callado pues entonces camina solo y hasta mejor porque si va solo no está pensando en que el que va a lado no dice nada y uno camina hablando con uno y hasta mejor. Pero no, ellos caminan callados, seis kilómetros callados y yo digo será que si abren la boca explotan o se les escapa esa porquería que llevan con ellos que les da color en los ojos. No sé. Es que caminar hablando es mejor. Marcos mira a su amigo y sabe que va a hablar los seis kilómetros y que no le importa si él le responde o si lo está oyendo y Marcos lo interrumpe y le dice que sí, que es mejor caminar hablando.

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...