martes, 23 de abril de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -23 de abril del 2024

Un tipo como yo que lleva años alimentando del deseo de ser un cuentista o un novelista, no pone el culo sobre una silla para intentar llevar un diario por puro capricho o antojo, no es un ejercicio inocente en el que registra sus días en un colegio rural solo para dejar que se pierda o esperar que se mantenga en el secreto y nadie lo lea, lo digo de una vez para que no nos llamemos a engaños porque ya somos viejos y en medio de las tetas de gordo tetón que soy ya es fácil encontrar el ombligo. Esto tiene ganas de ser visto, de ser leído y comentado, de ser ignorado o criticado, claro que sí, busca ser un diario de profesor que hable de su experiencia docente, un texto que en su deseo de ser público no se autocensure, una elaboración franca que pueda ser más sincera que complaciente. Digo todo eso porque hoy es 23 de abril y sabemos que se celebra el día de la lengua castellana, y como a veces leo poesía, me acordé de un poema del cubano Alberto Rodríguez tosca que se llama Aviso al lector, y entonces me dije que yo también debía de una vez al principio del diario dejar al lector avisado, no sabe uno que luego salgan con reclamos chimbos y exigiendo garantías. En ese poema, que cualquiera puede oír en YouTube leído por el mismo Rodríguez, él dice, "...las palabras que nunca significan, solo tratan de aligerar la vida, estas palabras no son la vida", y recurro a sus palabras porque le vienen bien a este proyecto de diario y porque le vienen bien a las jornadas de trabajo docente que se realizan periódicamente y en las que existe una obsesión extraña por las actas y lo que quedé en ellas registrado, las palabras ahí apuntadas, como si fuera estimulante de algún modo el proceso burocrático y las decenas de formatos asesinos de la creatividad para dejar que sean ellos los constructores de la memoria colectiva de un montón de lelos con sueños e ilusiones que cuentas las horas para que el día de reunión llegue a su fin y regresar de nuevo a casa, lejos del lenguaje técnico, lejos de la palabra muerta. Rodríguez Tosca también dice en su poema, "estas palabras no son para leer, sino para olvidar, así que no se alarmen si hasta ahora no les han dicho nada, estas palabras no dicen nada, son para olvidar", como las palabras de esas actas que tampoco son para leer y que también son para olvidar y que en últimas no dice nada. El cuento es que para finalizar la mierda escrita correspondiente a este día también dice el poeta, y no lo voy a poner en comillas, que, estamos condenados a decir, pero más bien deberíamos estar condenados solamente a escuchar, y sí, seguro así, bajo esa condena, yo no aumentaría mi huella de carbono escribiendo un diario que no importa y que no hace falta.

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