viernes, 26 de abril de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -26 de abril del 2024

Es viernes y ya nadie tiene ganas de hacer algo por la vida académica que nos relaciona. Los estudiantes dicen que ya deberíamos dejar la actividad de la clase para la próxima semana y dedicarnos a otra cosa, a jugar fútbol, por ejemplo. Digo esto porque normalmente es lo que sucede el último día de la semana, pero hoy es diferente, hoy llegamos al colegio y descubrimos, no sé si para bien o para mal, que hay un tubo  roto y que el colegio no tiene agua. Como diría el periodista, "con la ausencia del vital líquido" no podemos permanecer en el colegio. Que sin agua cómo le van a preparar a los estudiantes el desayuno y después del almuerzo. Que sin agua como van a permanecer abiertos los baños y que no falta el que la caga. Que sin agua como van a estar los muchachos aguantando calor y con sed y sin que tomar. Los profesores abogan por despachar a los muchachos para sus casas y la rectora por solucionar la situación y conseguir agua en las casas vecinas, la necesaria para preparar los alimentos del día, por lo menos mientras llega el fontanero a reparar el tubo. La señora de la cocina, a la que llaman con frecuencia, "la manipuladora" como si fuera la protagonista de una telenovela mexicana de principios de los 2000, asegura que ella ya habló con el fontanero y que él antes del medio día no va a poder llegar hasta el colegio para realizar el trabajo. Recordemos que hablo desde un colegio rural, que los estudiantes vienen de lejos, que disponen de rutas escolares, y que el acueducto es comunitario y que el señor que ejerce el rol de fontanero es a su vez el dueño de una finca que también debe administrar. Mientras se toma la decisión de despachar a los estudiantes o permanecer en el colegio, los conductores del transporte escolar esperan y asaran, que les digan de una vez si los pelaos se van o se quedan porque ellos se tiene que ir. Los muchachos están fastidiados, ahora resulta que aunque es viernes ellos sí se quieren quedar en el colegio, que sí desean hacer las actividades de clase, que irse para la casa tan temprano es inconveniente y que muy chimbo tener que llegar a la casa a que los pongan a trabajar. Se toma la decisión, los pelaos se devuelven para sus casas después de que "la manipuladora" les dé un chocolate con galletas. Los profesores permanecemos en la institución cumpliendo con la jornada, planeando clases y organizando maricadas algunos, otros hablando mierda y otro seguro escribiendo babosadas como esta. Lo cierto es que a la rectora tampoco le gustó la decisión y sus palabras fueron: "veo con preocupación que despachen a los estudiantes".  

 

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