lunes, 22 de abril de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -19 de abril del 2024

Nunca en la vida he llevado un diario, desconozco los por menores de dicho ejercicio, por eso no sé si debería escribirlo a mano durante la jornada laboral, es decir, ir tomando pequeñas notas durante los espacios de tiempo que se puedan ir presentando durante las clases o si, por el contrario, debería esperar hasta que sea de noche para elaborar el texto que registra el recuerdo del día transcurrido directamente en el computador. Supongo también que el diario podría ser secreto y solo para mí, pero en ese caso qué motivación tendría, acá en un blog público y abierto, por lo menos puede ser leído y comportarse más como un texto vivo, o no sé, eso creo. Aunque el problema de un texto vivo sería que se puede morir en cualquier momento, tendría necesidades y habría que alimentarlo y cuidarlo, un texto vivo en la práctica vendría a ser lo mismo que el animalito del tamagochi, animalito al que varias veces deje morir. Ojalá esto fuera una reflexión que explora el dilema moderno del deseo de introspección y privacidad versus la necesidad de conexión y reconocimiento y no una mera habladera de mierda que sirve para disimular la ausencia del poco estímulo que me produjo darle clases a uno pelaos que no quieren estar dentro de un salón de colegio. 

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