viernes, 1 de diciembre de 2023

Fragmento #2

Lo más importante ahora es que se calle de una vez. Serenidad. Usted es capaz. Serenidad. Ese rosario no sirve para un culo. Ojalá sirviera. Pero no importa. Recé bajito y déjeme pensar que ya con el ruido de afuera es suficiente. 

Yo seguí rezando porque cualquiera sabe que un rosario nunca sobra. Pero uno entiende cuando reza el rosario que si el milagro no sucede uno igual se tranquiliza un poquito repitiendo avemarías. 

No sé de dónde le viene a Martín ese problema con el rosario. Parece que él no fuese un creyente de la virgen. En la casa mamá no enseñó a todos a querer a la virgen. Esa fue la herencia que ella nos dejó a todos los hijos. Martín dice que las herencias de los pobres no sirven para una puta mierda. Todos los días está peor. 

En algún momento vamos a tener que salir. De esa realidad no nos va a librar el rosario. Acá nos fuimos al carajo. Si salimos de una vez nos evitamos esta angustia. Aceptar las cosas como vengan y plantarles cara. Se acuerda de eso. También fue una enseñanza de mamá. 

Martín me observó un momento como pidiendo una respuesta. No hablé. Seguí con el cuarto misterio porque si íbamos a tener que salir no me iba a ir con un rosario a medias. "Jesús con la cruz a cuestas camino al calvario". 

Martín empezó a quitar los muebles que había amontonado contra la puerta. Estaba resuelto. Íbamos a salir. Eso quería demostrarme. Pero los gritos eran agudos y parecían tan dolorosos que lo hacían temblar. Quería ordenar la sala y dejarla como la había encontrado. Como si en ese momento tuviera sentido el orden. Entre los gritos se filtraba ese zumbido que empezó cuando llegaron y que ya nunca más había cesado. 

Eso es un crepitar. Cada vez están más cerca. Se acabó. Este pueblo en una hora será un rescoldo. Qué pasó con ese señor que anunciaba el fin de los tiempos. Esto es muy diferente a los que nos prometió. 

Yo no conozco el sonido generado por una edificación cuando se viene abajo. Nunca estuve cerca de una demolición controlada o de una tragedia. Esta es mi primera vez. Ese sonido parece identificable. Uno lo entiende cuando llega. 

Voy a abrir. Tenemos que correr. Estamos a kilómetro y medio del refugio. Intentarlo. Intentarlo es lo que corresponde. 

Martín sabe tan bien como yo que no tenemos ninguna posibilidad y que los que ya están en ese refugio tampoco la tienen. Se esfuerza por parecer seguro. Yo sé que tiene miedo tanto o más que yo. 

Vamos. Martín. Vamos. Le agarré la mano y le entregué la camándula. Corrí y él corrió detrás de mí. 


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