Mi perro ya no es mi perro. Algo le hicieron en el parque los pulgosos de otros. Le echo carne de res jugosa y cruda como le gusta, la huele y la deja. Abro un paquete metalizado lleno de papitas y el ruido no lo motiva, sigue echado en su sueño. Le pongo las papitas fritas cerquita del hocico y ni me mira. Es otro. Ahora corre al mirador de la sala cuando oye gritar al vendedor de aguacates. Mueve la cola y no le despega la mirada, luego me busca y chilla. Hace lo mismo cuando pasa la señora que vende la ensalada y el que vende los chontaduros. Mi perro ya no quiere subirse al carro y dejó de ladrarles a los ciclistas, no los persigue hasta casi tumbarlos como antes. Nunca me había metido en problemas mi perro, siempre se supo comportar. Ahora es impredecible. Le ladra a los bombillos prendidos en cuartos vacíos. Ayer mordió al vecino, al gallero de la esquina, lo vio salir con su gallo debajo del brazo y se le lanzó. Mi perro ya no es mi perro. Ahora me mira como si le hubiera fallado.
viernes, 24 de febrero de 2023
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